Es una de las imágenes más icónicas de la historia del rock: el rayo que surca el rostro de David Bowie en la portada del álbum Aladdin Sane (1973). El proceso de creación de esta foto y el misterio de su atemporalidad centran la exposición que este miércoles abre sus puertas en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, con la única copia que existe del retrato entre sus grandes atractivos. "Fue una sesión muy rápida, y mi padre tiró solo dos carretes porque sabía lo que quería", ha explicado en la presentación Chris Duffy, hijo del autor de aquella mítica fotografía, Brian Duffy, coprotagonista de esta muestra que podrá visitarse hasta el 25 de junio. Titulada Bowie Taken by Duffy, sus responsables han explicado que está concebida como "un viaje cronológico entre dos personas extremadamente creativas que estaban destinados a encontrarse": el camaleónico artista británico que revolucionó la música de los años 70 bebiendo de muy diversas manifestaciones, como la moda, el teatro o la ciencia, y quien supo plasmarlo tras su "irreverente" objetivo.

Una pieza fuera de mercado

Cinco fueron las sesiones fotográficas que David BowieBrian Duffy compartieron entre 1972 y 1980, "años dorados" en la producción de la camaleónica estrella del rock. Una década en la que Bowie asumió personajes tan celebrados como Ziggy Stardust, el Duque Blanco o el Pierrot de la portada del disco Scary Monsters (and Super Creeps) (1980). Fue esta, justamente, la última colaboración entre el músico y el fotógrafo. A partir de ese momento, Bowie arrinconó su vertiente más teatral y Duffy se desligó de la fotografía. La exposición se ha desarrollado gracias al trabajo de Sold Out en asociación con Nomad Exhibitions y Duffy Archive, del que han salido más de 160 objetos originales. Muchos de estos ítems, que nunca antes se han presentado al público, nos descubren de cerca no solo su trabajo en común, sino el contexto histórico y el momento del cual partían.

Portrait Of Duffy
Brian Duffy, objetivo y lente del Bowie mutante

La imagen del rayo de David Bowie ha trascendido su contexto original, como la banana de Andy Warhol

"En 1972 Bowie aún no era una superestrella, pero así se lo propuso su representante, Tony Defries, y sabía que mi padre era quien iba a aportar ese algo especial", ha señalado Chris Duffy sobre la manera particular de su progenitor de retratar a otras estrellas como John Lennon o Michael Caine. Imágenes de las sesiones, música, videoclips, piezas artísticas, fotografía "vintage" y moderna e impresiones Chromaluxe de gran formato se muestran junto a cámaras, álbumes, dibujos, diseños de vestuario. Pero la pieza más destacada de la muestra es la única copia original de la imagen del álbum Aladdin Sane, la del rayo surcando el rostro de Bowie, de la que han salido todas las demás reproducciones que se han hecho en la historia. "No tiene precio; normalmente está guardada bajo llave", ha señalado Chris Duffy sobre una pieza fuera de mercado que cumple 50 años desde el momento en el que vio la luz por primera vez con la misma fuerza de entonces.

Aladdin Sane, el reverso oscuro de Ziggy Stardust

Aladdin y una confusión maravillosa

Para el periodista musical Rafa Cervera, gran experto en la obra y vida de Bowie, aquella imagen "ha trascendido su contexto original, como la banana de Andy Warhol", en parte por cómo supo anticiparse a su tiempo al reflejar "la fluidez de género, borrar las barreras entre identidades de género y asumir la posibilidad de reconstruirlas". "Para mí es una imagen mística que resuena mucho en todo el mundo, en parte como una máscara mortuoria, con esa serenidad. Plantea más cuestiones que respuestas, y esa es probablemente la causa por la que se ha convertido en un icono cultural", ha reflexionado Chris Duffy.

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Presentación de la exposición Bowie Taken by Duffy / Foto: EFE (Eduardo Oyana)

Plantea más cuestiones que respuestas, y esa es probablemente la causa por la que se ha convertido en un icono cultural

Fue su padre quien decidió hacer más grande ese rayo rojo, que refleja una ambigüedad no solo sexual sino también mental, como refleja el propio título del álbum, que a su vez surgió de un equívoco que él provocó. El título original del disco era A lad insane (Un tipo loco, en español), pero el fotógrafo entendió Aladdin sane (Un Aladdin cuerdo, es decir, justo lo contrario) y así se quedó.