Este martes, justamente un mes antes de Sant Jordi, ha salido a las librerías el flamante ganador del 66.º Premio Sant Jordi de novela: Prometeu de mil maneres (Editorial Univers), del autor Carles Rebassa (Palma, 1977). El premio se anunció el pasado sábado 14 de marzo en la renovada Noche de las Letras Catalanas en la Sala Oval del Palau Nacional de Montjuïc. Desde el escenario, el autor de la obra hizo una encendida defensa de la lengua catalana que dice también está presente en su novela. Reivindicó la necesidad de mantener la lengua, sin la cual no existiría esta literatura, y también lanzó un mensaje a los gobernantes de los Països Catalans, a quienes acusó de “virreyes y títeres”. El libro recoge su defensa de la lengua catalana con léxico rico y genuino que transporta al lector a lo largo de una novela que va cambiando de una novela negra, a una psicológica o política con una propuesta original y diferente. Rebassa la describe en una entrevista con ElNacional.cat como una novela “independentista” porque “es un catalán que se alimenta de sí mismo y no” del castellano o el inglés. En este sentido, el autor reivindica la necesidad de “mover el país” para “revertir” las políticas de castellanización, como el Pacte Nacional per la LLengua del Govern, e indica que todavía hay una masa social para volver a hacerlo como en 2017, pero que necesita unos liderazgos nuevos, de la sociedad civil, que lo espoleen. El protagonista, Prometeu Dolors, que, como todos los personajes escritos con una conexión, se lleva algo del autor, se enamora del joven Carles mientras trabaja en una cafetería y sobrevive en la ciudad de Palma. La obra explora las mil facetas de Prometeo que, como el mito, acaba en una tragedia que lo consume. 

Este martes es el estreno de tu libro en las librerías, solo un mes antes de Sant Jordi. ¿Cómo esperas esta cita?
Estoy contento de que salga, sobre todo porque es un trabajo al que he dedicado muchos años. Y, para Sant Jordi, no lo sé. Realmente no tengo una idea de qué espero. Ya veremos.

¿Los lectores se sentirán interpelados por esta historia, hoy en día?
Pienso que sí, porque es una historia de pasiones, de represiones, de sistemas de control, de conflictos entre personas que estaban unidas en un contexto determinado. Y cualquier persona a la que le guste la literatura se puede sentir cómoda dentro de este libro.

He intentado hacer una estructura que vaya fluctuando entre sistemas

¿Has escrito pensando en algún tipo de persona en concreto?
No. Porque, además, lo que he intentado es, sin caer en el mainstream, que es tan habitual hoy en día, hacer una estructura que vaya fluctuando entre sistemas estructurales diferentes. Ya que quizás hay aspectos de la novela que están dirigidos a un público al que le interesa más la novela social o la novela psicológica o la novela negra. De cierta manera, hay una variedad en la que mucha gente se puede sentir reflejada.

Hay diferentes maneras de escribir y puntos de vista; hay partes que parecen una carta, pero también las reflexiones personales de los protagonistas, hay diálogos, hay terceras personas… Es poco convencional. ¿Es por donde querías ir?
Sí, sí. Hay una diversidad de puntos de vista, que eso me gusta mucho en la narrativa, porque me incomodan los libros con el escritor como un gran narrador. Por ejemplo, sería el modelo de Dickens o de Tolstói o la novela clásica, pero que hoy en día te cogen de la mano y te acompañan y hacen decir: “Mira, esto es un vaso, esto es un libro, y tienes que pensar esto porque este es bueno y este es malo”. Que sean los mismos personajes los que se expresen y después cada uno saque la conclusión que quiera es lo que me gusta.

Carles Rebassa, autor de 'Prometeo de mil maneras' / EFE/Marta Pérez
Carles Rebassa, autor de Prometeu de mil maneres. Foto: EFE/Marta Pérez

Siempre hay algo del escritor en sus personajes. ¿Ves en Prometeu Dolors, el protagonista, algo tuyo?
Hombre, yo en una época de mi vida también tuve veintitantos años y fui camarero en una ciudad como Palma, de hecho en Palma, aunque yo no soy Prometeu Dolors. Si has llegado a conectar con un personaje, siempre hay algo por lo que lo defenderías, aunque sea un gran enemigo o un antagonista de ti mismo. Por lo tanto, en todos los personajes siempre hay algo que es tuyo.

¿Y qué defenderías de Prometeu?
Hombre, defendería su falta de integridad, su honestidad, su carácter naïf, su inocencia, que no es tan inocente. Defendería el coraje que tiene para ir a todas y poner toda la maquinaria de su cuerpo y de su espíritu hacia una cosa. Y, no lo sé, es un personaje al que le tengo mucha estima, realmente.

Y, por ejemplo, ¿otros personajes como la señora Kiss?
De la señora Kiss defendería la determinación que tiene para ser ella misma, en un contexto en el que no siempre las cosas son fáciles para ella. Porque ella se encuentra en esta familia, gestiona, pero ha tenido una historia de amor que le ha salido mal. Tiene un hijo que para ella le ha salido mal. Está desesperada por llenar este espacio vacío. Defendería esta debilidad. Es un personaje al que le interesa mostrarse como alguien que controla la situación y controla tu rol en esta situación, que tú haces lo que ella dice.

La mayoría de acciones perversas que cometemos son para protegernos

También está el hijo, Carles, que se le escapa siempre.
El hijo representa una grieta en todo esto. Y además, arrastra un trauma en nombre de su padre. Y actúa de una manera muy despreciable. Al final, para protegerse. La mayoría de las acciones perversas que nosotros cometemos en nuestra vida no dejan de ser para protegernos. Para protegernos de los demás, de la capacidad que tenemos de mostrarnos de una manera o de otra, para ponernos una pantalla, para que no nos jodan.

En la novela también están muy presentes tanto las relaciones de poder entre clases como entre individuos. Está la planta de los sirvientes y la planta de arriba, como en los dramas de época, pero también en cada planta hay sus relaciones de poder, estos conflictos entre los individuos.
Sí, y como es un espacio tan marcadamente vertical, esto provoca que la manera de relacionarse, incluso entre trabajadores que están en el mismo estatus, sea esta verticalidad. Yo soy un poco más que tú porque hace más tiempo que estoy aquí, o porque cuando llama la señora, que siempre soy yo el que sube, o porque yo tengo mejor horario que tú, o porque tú tienes que ir a servir estas mesas que son el culo del bar; en cambio, yo sirvo a estas mesas que son las centrales.

A pesar de la tragedia que le rodea, ¿hay algún espacio para la esperanza para Prometeo?
Hombre, yo creo que sí, porque, de hecho, una de las voces narrativas de Prometeo es él explicando la historia al cabo de un tiempo. No se especifica cuánto tiempo, pero tanto podría ser 10 años como 20 o 30. Con la manera en que él explica los hechos, hay un presente y, si hay un presente, hay una esperanza. Porque, de futuro, no sabemos nunca si lo hay. Pero si hay presente, hay esperanza. Yo creo que el espacio de esperanza es el desarrollo del presente.

'Prometeo de mil maneras' (Univers), ya disponible / Adrià Asbert
Prometeu de mil maneres(Univers), ya disponible. Foto: Adrià Asbert

La ciudad de Palma, en el libro, actúa no solo como el espacio donde pasan las cosas, sino también podría ser un personaje.
Sí, de hecho quizás sí que podrían decir que es un personaje, porque actúa, condiciona los hechos. Para mí es un homenaje lírico a esta ciudad.

Prometeu describe Palma como una ciudad pequeña, donde se siente oprimido. En su presente, ¿cómo se encontraría en la ciudad?
No sé cómo se encontraría, pero Palma siempre ha sido un espacio en el que el cosmopolitismo autóctono siempre ha intentado ser ahogado por los poderes provincianos. No hablo de lo que ha venido después del turismo, ni de lo que ha venido después del crecimiento, entre comillas económico y todas estas cosas, sino que siempre que ha habido una propuesta o una intención de crear modernidad, de crear una cierta luz, siempre ha sido ahogada por los poderes conservadores. Entonces esto es una característica que es propia de Palma, propia de Mallorca, y que Prometeo Dolors siente de una manera asfixiante, pero tampoco es capaz de salir.

También es un libro que hace mucho tiempo que trabajas. ¿Qué es lo que más te ha costado, la trama o la estructura? 
Sobre todo la estructura, porque la trama, dices, ahora tiene que pasar esto, ahora otra cosa. ¿Cómo lo hago? ¿Cómo lo digo? ¿De qué manera? Para mí la estructura es lo más comprometido de todo porque las cosas que pasan, pasan y ya está. Casi me gustaría poder escribir una novela en la que no pasaran cosas, que solo hubiera estructura, y quizás haré alguna de estas. Pero en todo caso, para mí lo difícil es cómo lo dices. No lo que pasa.

Me gustaría no haberlo escrito yo para leerlo

¿Esto viene de tu faceta de poeta?
Sí, sí. Es la relación con el texto, con la escritura, y también con este tópico que dicen que a cada uno le sale el libro que le gustaría leer a él.

¿Este es un libro que te gustaría leer?
Sí, de hecho me gustaría no haberlo escrito yo para leerlo.

Y también hay un trabajo léxico muy importante, muy genuino.
Claro, mi lengua literaria es el catalán, y no tengo intención de hacer un sainete que reproduzca el habla de un lugar o de una época concreta, me interesa hacer una lengua que sea próxima a cualquier lector catalán o catalanohablante. Y sobre todo, por el hecho de no querer hacer un sainete, no quiero reproducir el lenguaje contaminado, castellanizado, simplificado. Quiero decir, el catalán es una lengua que tiene, como todas las lenguas, mecanismos de creación del lenguaje, aunque muchas veces nosotros no los usamos por la presión que tenemos del castellano y ahora empieza del inglés. Pero quería buscar una lengua coloquial que fuera genuina y que, te puede sonar alguna expresión curiosa, pero al final es nuestra lengua.

Hay muchos escritores que escriben en una lengua sin mucho estilo, muy castellanizada

¿Crees que quizás a veces falta esta genuinidad a la hora de escribir en catalán?
Sí, pienso que en general hay muchos escritores que escriben en una lengua sin mucho estilo, muy castellanizada. Hay un prejuicio de que escribir según con qué formas es escribir de una manera antigua, que no refleja la realidad, y pienso que al final es tratar al lector de ignorante. ¿Qué pasa? ¿Que el lector no tiene posibilidad de coger un libro como este, con un estilo de lengua como este, y entrar en él? Esto quiere decir que probablemente tampoco es capaz de leer una novela de Narcís Oller y entrar en ella, porque Narcís Oller no estaba en este ambiente de castellanización en que se encuentran muchos escritores hoy en día. A mí me interesa hacer este trabajo de lengua.

También es un ejercicio político, pues, escribir no solo en catalán, sino de la manera como has decidido hacerlo en este libro. 
Sí. En este sentido, lingüísticamente, este es un libro independentista, porque es un catalán que se alimenta de sí mismo y no de las estructuras foráneas.

Carles Rebassa, autor de 'Prometeu de mil maneres' / Adrià Asbert
Carles Rebassa, autor de Prometeu de mil maneres / Adrià Asbert

Y tengo que recuperar también tu discurso de cuando recogiste el Premio Sant Jordi. La defensa del catalán que hiciste en tu discurso, ¿también la llevas al libro?

Sí, porque, además, siempre que se ha querido separar la cultura de la política, la lengua de la política, ha sido un ejercicio de totalitarismo para tratar de desdibujar la realidad y convertir la lengua, la cultura en algo inofensivo, porque la lengua es política y la cultura es política. Quiero decir, cualquier acción de gobierno tiene algo que se llama planificación y política lingüística. Y nosotros tenemos unos gobiernos que hacen una planificación y una política lingüística contraria al catalán y favorable al castellano y, más recientemente, al inglés. Y el catalán está en una situación que necesita revertir esta política. Si los políticos que hay ahora, a los cuales yo traté de títeres y de virreyes, porque considero que es lo que son, virreyes de España y títeres del poder económico, no lo pueden hacer, pues nosotros tenemos que aprender la determinación de hacerlo. Y como esto es algo que ya lo hemos vivido, creo que se tiene que volver a mover el país en esta dirección.

¿Crees que, desde la cultura, hacen falta más voces como la tuya para volver a levantar el país en esta dirección?
Yo pienso que sí, porque hay muchos funcionamientos en el sector que están basados en el miedo social que se ha establecido desde que se desplegó el 155 aquí en Catalunya. Un miedo que yo encuentro que es irracional es que, si alguien hace un discurso determinado, entonces quede encasillado dentro de este espacio. Este cantante o pintor es de estos. Y después el miedo a la represalia. Que si yo digo esto, entonces no me invitarán allí porque el discurso que hago es incómodo; por lo tanto, este no me felicitará o esta subvención no me la darán. Si tú haces política, pero eres servil a una serie de condicionantes, entonces eres un títere. Qué es lo que quería decir el otro día.

El lunes, de hecho, decías que ningún representante institucional te había felicitado todavía por haber recibido el premio, ni en Catalunya ni en Mallorca. ¿Todavía es así esta queja?
No era una queja, era una constatación. No era una queja porque tampoco es que tenga ningún deseo especial de que estos personajes me escriban. Pero, en todo caso, pienso que son gente que no tienen suficiente talla a la hora de afrontar según qué cosas. Y ya se está viendo, por ejemplo, con el voto del PSC por el requisito lingüístico de los sanitarios cuando había firmado el pacto por la lengua, con el vacío que están haciendo ahora los sindicatos mayoritarios de enseñanza y pactando con los sindicatos minoritarios. Esto es no tener talla y ser un político sucursalista y totalitarista.

Vivimos como si no hubiera pasado nada, en los momentos falsamente dorados del autonomiso previo al procés

También describiste a las figuras políticas del anterior procés independentista como mansos, miedosos y traidores. ¿Son así?
No diría que todas las figuras son así. Pero sí que diría que, en general, el hecho de ser manso, el hecho de ser cobarde y el hecho de ser traidor hicieron que los acontecimientos se precipitaran de una manera tan salvaje… Como si aquí no hubiera pasado nada, porque ahora institucional y socialmente vivimos como si aquí no hubiera pasado nada y como si aquí estuviéramos en los momentos falsamente dorados del autonomismo previo a lo que se ha llamado el procés. Por lo tanto, sí que los señalé de esta manera porque pienso que la tendencia en que se gestionó la fuerza popular en aquel momento fue de manso, fue de cobarde y, posteriormente, fue de traidor.

Y esta fuerza popular, ¿crees que todavía está, existe para que vuelva a pasar o ha desaparecido?
Creo que está. Lo que pasa es que… Hay en Mallorca un lugar muy bonito que se llama las Fonts Ufanes, que son unos conductos subterráneos de agua que unos cuantos meses del año salen fuera y después vuelven a estar subterráneos. Yo opino que no es que nos encontremos en un espacio subterráneo, pero sí que hay un espacio de desorganización y lo que vimos es que se necesita un espacio de liderazgo público para espolear a la gente. Yo pienso que en el año 17 hubo demasiada confianza en un solo liderazgo que no gestionó de manera adecuada esta fuerza. Esta fuerza está y claro que se puede volver a poner en marcha. Y cuanto más fuerza tiene, más crece, porque hay una parte de la población que es bastante volátil a posicionarse hacia un espacio o hacia otro, y eso lo estamos viendo claramente: cómo hemos pasado de un espacio de la catalanidad que hace 10 años echaba toda la culpa al gobierno de Madrid y ahora echa toda la culpa no a la gestión de la inmigración, sino a la inmigración, cosa que es un discurso muy peligroso y, obviamente, de base racista. Y pienso que el catalanismo político no se tiene que mover dentro de un espacio de discurso racista.

Los partidos son demasiado esclavos de si mismos y de sus compromisos

Si aparecieran unos nuevos liderazgos, ¿crees que saldrían antes de la política o de la cultura?
Yo creo que deberían salir de la sociedad civil, porque los partidos políticos son demasiado esclavos de sí mismos y de sus compromisos económicos, empresariales, de los lobbies que los sujetan y, en todo caso, estos partidos deberían ir a remolque de este movimiento. Debería salir fuera de lo que es la política institucional y, sobre todo, la política profesional, porque muchos políticos que hay hoy en día son gente que hace una carrera profesional y lo que les interesa es mantener esta carrera, no hacer unas políticas determinadas.

¿Con suficiente fuerza conseguirán arrastrar Mallorca?
Hombre, tradicionalmente, Mallorca siempre ha venido detrás de lo que pasaba aquí. No sé por qué no tiene que continuar esta tendencia.