Bartolomé Bermejo, uno de los grandes pintores del Quattrocento, llega al Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) a través de Bermejo, una exposición coproducida entre el MNAC y el Museo del Prado con el apoyo de la Fundación Banc Sabadell (que ha permitido llevar a Barcelona obras clave de otros museos). En Montjuïc se presenta casi toda la obra de Bermejo, pero no se ha podido llevar el retablo de Santo Domingo de Silos, que por motivos técnicos no podía salir del Prado. Incluso se incluye la Piedad Desplà, que sale de la Catedral de Barcelona donde habitualmente está expuesta y se convierte en la obra emblemática de la muestra. La voluntad del comisario, Joan Molina, es hacer llegar la obra de Bermejo al gran público, con un registro de lenguaje que lo haga atractivo y próximo al público actual (sin renunciar al rigor académico). "Queremos ofrecer la imagen más atractiva y más próxima de Bermejo, para hacelo llegar a un público lo más amplio posible", explica Molina, quien apunta que Bermejo es un personaje muy interesante, un pintor con un nivel técnico excepcional y, sobre todo, con un registro cromático espectacular creado mediante la pintura al óleo. La exposición se podrá ver hasta el 19 de mayo de 2019. En el Prado de Madrid ya la vieron más de 110.000 personas, y cuando salga de Barcelona se mostrará, en un formato reducido, en Londres.

1. San Miguel triunfante, Bermejo MNAC

Bartolomé Bermejo, San Miquel triunfando sobre el demonio con Antoni Joan. Óleo y dorado sobre tabla de pino, 1468. Londres, The National Gallery. © The National Gallery, London. Adquirido mediante acuerdo privado con una subvención del American Friends of the National Gallery de Londres, posible gracias al Fondo de Dotación de J. Paul Getty Jnr, 1995, NG 6553.

El misterio Bermejo

Sabemos muy poco quién fue Bartolomé Bermejo. Sabemos que era cordobés, nacido en 1445 y que empezó su carrera en 1468. Su primer cuadro, el San Miguel triunfante mostraba una sorprendente madurez y claras influencias de la escuela flamenca (de la que aprende técnicas), por lo que algunos autores suponen que pasó por algún taller flamenco, aunque Joan Molina cree que podría haberse formado en Valencia mismo, que en aquel momento era una ciudad muy rica y cosmopolita. Hay sospechas de que Molina era un judío converso, porque se casó con una judía conversa, porque mantuvo muy buenas relaciones con la comunidad conversa, y porque algunas de sus interpretaciones de temas religiosos estaban en el umbral de la ortodoxia, pero no hay evidencias de su origen. Pero también hay incógnitas sobre sus últimos años de vida; se conocen muy pocas obras suyas de este periodo. Es probable que muriera en Barcelona hacia 1501.

7. Crist de la Pietat, Museu castillo de Peralada

Bartolomé Bermejo, Cristo de la Piedad. Óleo sobre tabla, c. 1470-75. Museo del Castillo de Perelada.

Concupiscencia para los ojos

Molina afirma que Bermejo era un genio, que podría competir con los grandes pintores europeos de su época, sobre todo con su particular técnica de pintura al óleo. Es un creador que pintaba con lupa para poder reproducir al detalle las diferentes especies naturales (por eso, muy acertadamente, la exposición se acaba con un audiovisual, Zoom Bermejo, mediante el cual se pueden visualizar los detalles de su obra). Molina añade, además, que Bermejo es un autor de una gran capacidad de innovación, que renueva el paisaje pintórico (con atrevimientos notables como pintar el sexo de Jesucristo en el Cristo de la Piedad o retratar a la Virgen de Montserrat sentada sobre una sierra que representa la montaña). Molina ha apuntado que sus cuadros reflejan una evolución continua, sólo digna de un gran creador. Y destaca que, incluso en sus cuadros de temática religiosa, la estética no está supeditado al aspecto místico del cuadro. La finalidad de las obras de Bermejo sería "Satisfacer la concupiscencia de los ojos"; en definitiva, sus cuadros serían "pinturas en el sentido moderno del término".

3. Tríptico de la Virgen de Montserrat, Bermejo MNAC

Bartolomé Bermejo, Tríptico de la Virgen de Montserrat. Óleo sobre tabla de roble, c. 1483-1484. Cattedrale Nostra Signora Assunta, Aula Capitolare, Acqui Terme (Alessandria).

Un hombre errante por la Corona de Aragón

Bermejo empezó su carrera en la rica Valencia del XV. En realidad, Molina apunta que es muy probable que llegara a conocer Joanot Martorell, porque frecuentaban los mismos ambientes. Bermejo fue protegido por algunos destacados burgueses y comerciantes residentes en la Corona de Aragón. Durante algún tiempo recibió encargos de la comunidad judía conversa de Daroca, en Aragón, para pasar luego Zaragoza (donde hizo algunas obras para la basílica del Pilar). Bermejo tenía fama de ser conflictivo en el cumplimiento de sus contratos y quizás por eso fue de un sitio a otro (lo que le suponía muchos problemas, ya que, por las reglas gremiales, para trabajar tenía que subordinarse a las órdenes de un maestro local, mucho menos capacitado que él). Pero uno de los principales protectores que tuvo Bermejo fue el arcediano barcelonés Lluís Desplà, quien encargó a Bermejo la famosa Piedad Desplà, la obra que preside la exposición, dos años después de su restauración. Molina cree incluso que Desplà podría ser considerado "coautor" de la Piedad, porque dictó sus características principales. Sabemos que Bermejo hizo alguna otra obra para la Catedral de Barcelona, como el diseño de una de los vitrales de la capilla del Baptisterio.

2. Descenso de Cristo en el Limbo, Bermejo

Bartolomé Bermejo, Descenso de Cristo al Limbo. Óleoe y dorado sobre tabla, c. 1475. MNAC, Barcelona.

Para no acabárselo

Cuando se restauró la Piedad Desplà un equipo de científicos catalogaron los seres vivos que se representaban, e identificaron 48 plantas, tres hongos y veintidós animales. Los libros que leen los personajes retratados se pueden leer, y los personajes que aparecen como fondo tienen un nivel de detalle increíble. Asimismo Bermejo se destacaba en su capacidad de pintar vestidos y ornamentos... El comisario asegura que la restauración de la Piedad Desplà y la organización de la exposición ha permitido ampliar el conocimiento de un pintor inacabable.

6. Flagelació de Santa Engràcia, cabe en 1474 1477. Museo de Bellas Artes de Bilbao

Bartolomé Bermejo, Flagelación de Santa Engràcia, c. 1474-1477. Museo de las Bellas Artes de Bilbao.

El Andy Warhol del XV

Pepe Serra, director del MNAC, ha afirmado que esta exposición es perfecta para ampliar el número de público de los museos, ya que Bermejo es "el Andy Warhol del siglo XV", por|para su carácter inconformista, original y renovador. Miguel Falomir, director del Museo del Prado, se ha mostrado satisfecho por la marcha de esta exposición en el Prado, que ha permitido popularizar a un pintor poco conocido, ha confiado en que se repita el éxito en Barcelona, ratificado su voluntad de seguir colaborando periódicamente con el MNAC. Miquel Molins, de la Fundación Banc Sabadell, quien ha colaborado en la restauración de la Piedad Desplà y en la exposición, ha felicitado a los promotores de la iniciativa y ha definido la pintura de Bermejo como una "fiesta para los ojos". El MNAC, con ocasión de esta exposición ofrecerá visitas guiadas, y también tres conferencias sobre el pintor cordobés, que tendrán lugar este 14 de febrero, el 10 de abril y el 17 de abril. Los organizadores de la muestra también han editado un completo catálogo, con textos de Joan Molina, Carl Brandon Strehlke, Javier Ibáñez y Alberto Velasco; esta obra ha tenido mucho éxito, ya que hay poca producción bibliográfica sobre Bermejo.

 

Foto de portada: Bartolomé Bermejo, Piedad Desplà. Óleo sobre tabla de albero y chopo, 1490, Catedral de Barcelona.