Si ha habido hasta hoy una época especialmente fructífera en el teatro catalán, ha sido sobre todo el último cuarto del siglo XX. Con la llegada de la democracia, la creación escénica vive un momento de efervescencia que, en Catalunya, se traducirá en proyectos como el Teatre Lliure, nacido en Gràcia. Un grupo de artistas independientes alrededor de Fabià Puigserver crea el teatro, que ve la luz el 2 de diciembre de 1976 en el edificio de la antigua cooperativa La Lealtad. Camí de nit, 1854, con texto y dirección de Lluís Pasqual, es el punto de partida de una aventura creativa que iría creciendo, con una imagen propia muy potente y con la definición de unos principios muy claros sobre lo que tenía que ser el teatro: las artes escénicas concebidas como una artesanía y como una forma de concebir también la vida. El proyecto crecería hasta incorporar el apoyo de las instituciones, que actualmente hacen viables sus producciones. Este 2026, el teatro, que dirige Julio Manrique desde 2024, llega a su 50 aniversario y el Palau Robert acoge una muestra que hace un repaso de su legado.

EXPO PALAU ROBERT TEATRE LLIURE / Foto: Montse Giralt
La comisaria de la exposición, Tània Balló. / Foto: Montse Giralt

La exposición, como explica en ElNacional.cat su comisaria, Tània Balló, pretende "salir de la norma en cuanto a exposiciones conmemorativas". La idea era levantar una muestra que hiciera un recorrido histórico, pero que también hablara del presente y se proyectara hacia el futuro. La muestra se concreta en cinco instalaciones creadas por escenógrafos con vínculo con el teatro. "Cada uno se inspira en su propia relación con el Lliure y su concepto de trabajo escénico", explica Balló. Las cinco instalaciones, que responden a la inspiración de cada escenógrafo, están intercaladas por cuatro entreactos en los que se abordan cuatro conceptos fundamentales del Teatre Lliure: la comunidad, la identidad, el espacio y el público. Los escenógrafos participantes son Frederic Amat, Montse Amenós, Max Glaenzel, Lluc Castells y Sílvia Delagneau. Los creadores abrazan también el arco temporal que la exposición cubre con el objetivo de reunir los valores que actúan como pilar de una institución que nació como cooperativa en 1976.

EXPO PALAU ROBERT TEATRE LLIURE / Foto: Montse Giralt
La instalación de Frederic Amat. / Foto: Montse Giralt

El trayecto lo abre Amat con una instalación de siete personajes de autómatas que evocan montajes históricos. "Es un juego casi misterioso, donde el artista rememora escenografías en las que participó, como Esperando a Godot", comenta Balló. La segunda instalación corresponde a Amenós, que trabaja con suelos históricos de muchos espectáculos del Lliure y los presenta como telones: "Hace un juego muy físico de recuperar estos suelos, algunos originales, pintados a mano". Glaenzel, en cambio, "juega con la oscuridad y la luz" y evoca en su instalación "la caja negra en las artes escénicas". Lluc Castells hace un homenaje a los trabajadores del teatro con una instalación que recoge la diversidad de oficios implicados en la vida de un teatro. La última instalación, de Sílvia Delagneau, presenta una selección de vestidos de producciones históricas del Lliure, que se convierte en un "homenaje al campo del diseño y el vestuario".

EXPO PALAU ROBERT TEATRE LLIURE / Foto: Montse Giralt
Imágenes del archivo del Lliure se exponen en la muestra. / Foto: Montse Giralt

Sumergidos en un mundo sensitivo

Los visitantes se sumergen en un mundo sensitivo porque las instalaciones apelan a los sentidos: sobre todo el juego con las luces y el mapa sonoro que traslada al visitante a la atmósfera inconfundiblemente ligada a las artes escénicas, especialmente en la instalación de los suelos históricos del teatro. "Todas las instalaciones proponen una cierta interacción sensorial, que le da a la exposición un carácter juguetón: el visitante podrá caminar y tener la sensación de que pasan cosas; no es todo estático, sino que está vivo, como el propio Teatre Lliure", añade Balló. La exposición no solo rememora el pasado, sino que expone "con orgullo" su presente y ofrece "una perspectiva de futuro" con una visión contemporánea.

EXPO PALAU ROBERT TEATRE LLIURE / Foto: Montse Giralt
Suelos históricos del Lliure, expuestos. / Foto: Montse Giralt

Las instalaciones están separadas por cuatro entreactos que giran en torno a las ideas de Comunidad, Identidad, Espacio y Público. El espacio Comunidad agrupa fotografías de Ros Ribas procedentes del archivo del teatro como homenaje al trabajo colectivo que culmina en cada función; Identidad recorre la memoria gráfica del teatro y el símbolo de la T que creó Francesc Espluga; Espacio repasa el viaje arquitectónico desde la sede inicial de la cooperativa en Gràcia hasta la actual sede de Montjuïc, y Público recupera la llegada de los espectadores en el año 1976 filmada por Antoni Chic en el estreno de Camí de nit, 1854, y conecta con una comunidad actual de más de 4.500 abonados y 17.000 carnets de Generació Lliure. La muestra, que ofrece visitas guiadas a cargo del crítico Juan Carlos Olivares todos los viernes a las 12 h, se puede ver hasta el 17 de enero. También ofrece un espectáculo para público escolar y familiar, a cargo de Marga Socias.