¿Cuántas brocas has roto con un taladro barato? No es una pregunta retórica. La mayoría de taladros de entrada van con motor de escobillas que pierde fuerza en seco cuando el tornillo se resiste, y la broca sale girada o directamente se queda clavada en la pared. El Yofidra de 21 V propone algo diferente en su franja de precio: motor brushless (sin escobillas), que mantiene mejor las revoluciones y sufre menos cuando el trabajo se endurece.
Si ya tienes herramientas del sistema Makita en casa, esta rebaja en AliExpress tiene aún más sentido: el taladro es compatible con baterías Makita de 21 V, lo que quiere decir que puedes coger la versión sin batería y aprovechar la que ya tienes. Con el precio baja un poco más.
Brocas, tornillos y un poco de percusión
El portabrocas es de 10 mm y encaja con las brocas hexagonales estándar que encuentras en cualquier ferretería. Los 24 ajustes de par cubren desde tornillos hasta de madera hasta roscas metálicas, y el último clic del selector activa el modo perforador libre. Aquí el brushless nota la diferencia: cuando el par pide el máximo, las revoluciones no caen en picado como en un motor convencional.

La función de percusión (percutor) está, y sirve para taladrar ladrillo ordinario u hormigón ligero. Colgar un cuadro en la pared del comedor o instalar una balda en el pasillo: sin problema. Para taladrar hormigón armado o fachada exterior dura, en cambio, el Yofidra se queda corto. No lleva broca SDS ni el portabrocas admite vástagos SDS, de modo que en obra gruesa te hará falta otra herramienta. Para reformas domésticas de fin de semana, sin embargo, cubre la mayoría de situaciones.
El taladro llega en varias variantes: sin batería, con una batería o con dos (en acabados A o B), con enchufe EU. Si no tienes baterías Makita, vale la pena mirar la versión con batería incluida, porque el precio de salida sigue siendo muy por debajo de lo que pide un brushless de marca con ecosistema propio.
Brushless de DIY: lo que da y lo que no cubre
Hablando claro: el motor brushless de un taladro de esta franja no es el mismo que el de un Makita o Bosch profesionales. No aguantaría ocho horas al día en una obra. Pero para quien lo usa un rato el sábado por la mañana, tres o cuatro veces al mes, es una mejora real sobre el motor de escobillas que hemos estropeado todos alguna vez atornillando hasta el fondo sin darnos cuenta. Las 4,8 sobre 5 de ciento quince valoradores van en la misma línea que la lógica del brushless: resiste bien el uso intermitente.
Eso sí: marca sin red de servicio técnico en España y sin recambios fáciles de encontrar. Si alguna pieza se estropea pasados dos años, probablemente tendrás que comprar uno nuevo. Para un manitas de fin de semana que no le exige ocho horas diarias, el riesgo es bajo, pero hay que saberlo.
Lo que decide si es una buena compra es precisamente la batería. Si ya tienes el sistema Makita en casa, la versión sin batería, con el precio actual, tiene una rentabilidad evidente. Si partes de cero, la versión con batería incluida sigue siendo competitiva dentro de la gama de taladros brushless sin ecosistema de marca. La compatibilidad con Makita es el detalle que hace que la rebaja cambie de categoría.
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