Cada vez más expertos en eficiencia energética recomiendan a los hogares apagar completamente el microondas cuando no se esté utilizando, especialmente al salir de la cocina durante horas o por la noche. El motivo no es el uso puntual del electrodoméstico, sino el consumo silencioso que mantiene las 24 horas del día.

Aunque parezca insignificante, el reloj digital y el panel táctil permanecen encendidos de forma constante. Esa pequeña luz que marca la hora implica un gasto continuo de electricidad. Se trata de lo que se conoce como consumo en stand by o consumo fantasma, propio de aparatos que no están funcionando como tal, pero siguen conectados y gastando energía.

Un pequeño gasto que se acumula a lo largo de todo el año

Un microondas moderno puede consumir entre 2 y 5 vatios simplemente por mantener activo el display. Puede parecer una cifra mínima, pero multiplicada por 24 horas al día y 365 días al año, acaba teniendo impacto en la factura eléctrica que muy pocos se imaginan, pero que se pude acabar notando en el bolsillo.

Microondas
Microondas

Si en una vivienda hay varios dispositivos en espera como el microondas, la cafetera, la tostadora, la televisión o los cargadores, el consumo conjunto puede representar un porcentaje relevante del gasto anual. De hecho, distintos estudios sobre eficiencia energética estiman que el “stand by” puede suponer hasta un 7% del consumo total de una casa. De modo que desconectar el microondas desde la regleta o apagar el interruptor cuando no se use durante largos periodos es un gesto sencillo que contribuye al ahorro energético.

Seguridad y eficiencia en la cocina

Más allá del consumo eléctrico, también se apunta a una cuestión de prevención. Aunque no es habitual, cualquier aparato eléctrico conectado permanentemente puede sufrir picos de tensión o fallos internos. Reducir el tiempo que permanece enchufado disminuye riesgos.

La recomendación no implica desenchufarlo tras cada uso inmediato, pero sí adoptar el hábito de apagarlo completamente cuando se termine la jornada en la cocina o antes de salir de casa por varias horas. En un contexto de precios energéticos elevados, pequeños gestos como este ayudan a reducir el gasto sin afectar a la comodidad diaria. El microondas seguirá cumpliendo su función cuando se necesite, pero sin sumar consumo innecesario mientras permanece inactivo.