El uso del teléfono móvil se ha convertido en una rutina para millones de personas justo antes de acostarse. Revisar redes sociales, ver vídeos o leer mensajes en la cama es un gesto cotidiano que parece inofensivo. Sin embargo, cada vez más neurólogos advierten de que este hábito puede interferir en uno de los procesos más importantes del cerebro como lo es la consolidación de la memoria durante el sueño.
La preocupación de los especialistas no se centra únicamente en dormir menos horas, sino en la calidad del descanso. Cuando el cerebro no entra correctamente en las fases profundas del sueño, el proceso mediante el cual se organizan y almacenan los recuerdos del día puede verse alterado. Por eso, aunque una persona duerma el tiempo suficiente, el descanso puede no ser igual de reparador.
El móvil altera el descanso del cerebro
Uno de los principales problemas está relacionado con la luz azul que emiten las pantallas. Este tipo de iluminación puede retrasar la liberación de melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. Cuando la producción de melatonina se retrasa, al cerebro le cuesta más entrar en el modo de descanso necesario para iniciar el sueño profundo.

A este efecto se suma otro factor importante como lo es la estimulación mental. Contenidos como vídeos, redes sociales o noticias mantienen al cerebro en un estado de alerta constante. En lugar de reducir la actividad cerebral antes de dormir, estas aplicaciones generan nuevos estímulos que dificultan la transición hacia el descanso. Según los neurólogos, esta combinación puede alterar las fases del sueño en las que el cerebro procesa y consolida la información aprendida durante el día.
Lo qué ocurre cuando el cerebro no consolida bien los recuerdos
Durante la noche, el cerebro reorganiza los recuerdos recientes y decide qué información se almacena a largo plazo. Cuando este proceso se interrumpe repetidamente, pueden aparecer efectos que muchas personas perciben al día siguiente. Entre los más habituales se encuentran dificultades para recordar información reciente, sensación de mente nublada al despertar, menor capacidad de concentración y una reducción del rendimiento en tareas que requieren aprendizaje o atención.
Los especialistas subrayan que el móvil no daña directamente la memoria. El problema aparece cuando su uso constante antes de dormir interfiere en el mecanismo nocturno que permite fijar los recuerdos. Por eso, muchos neurólogos recomiendan evitar el uso del móvil durante al menos 30 minutos antes de acostarse o reducir el brillo de la pantalla y la exposición a contenidos estimulantes. De modo que pequeños cambios en la rutina nocturna pueden ayudar a mejorar la calidad del sueño y, con ello, el funcionamiento de la memoria.