Los recipientes de plástico para guardar comida, conocidos popularmente como tuppers, se han convertido en un elemento imprescindible en muchas cocinas. Se utilizan para conservar alimentos, transportar comidas o guardar sobras en el frigorífico. Sin embargo, expertos en microbiología y seguridad alimentaria llevan tiempo advirtiendo de un error muy común al lavarlos que podría favorecer la liberación de compuestos no deseados.
La realidad es que muchas personas limpian estos recipientes con agua muy caliente o en el lavavajillas a temperaturas elevadas, sin comprobar antes si el plástico está preparado para soportar ese nivel de calor. Según explican los especialistas, algunos tuppers, sobre todo los más antiguos o los que no están diseñados para altas temperaturas, pueden deteriorarse cuando se someten repetidamente a este tipo de lavado.
El calor puede deteriorar el plástico sin que se note
Cuando el plástico se expone a temperaturas muy altas, puede sufrir pequeñas deformaciones o desarrollar microfisuras en su superficie. Aunque estos daños no siempre son visibles a simple vista, sí pueden alterar la estructura del material.

Este deterioro facilita que el recipiente empiece a desprender pequeñas partículas o compuestos químicos procedentes del propio plástico. Entre ellos pueden encontrarse microplásticos o restos de sustancias utilizadas durante la fabricación del material, que pueden migrar con mayor facilidad a los alimentos. Los expertos señalan que el riesgo aumenta especialmente cuando los recipientes dañados se utilizan para guardar alimentos calientes o con alto contenido en grasa, ya que estas condiciones favorecen el paso de ciertas sustancias del plástico a la comida.
Las recomendaciones de los expertos para evitarlo
Ante esta situación, los especialistas recomiendan prestar atención al tipo de recipiente que se utiliza y a las condiciones de lavado. Lo primero es comprobar si el tupper está certificado como apto para lavavajillas o altas temperaturas, algo que suele indicarse en la base del envase. También aconsejan evitar el uso de agua excesivamente caliente cuando el recipiente no está preparado para ello. Con el tiempo, el calor puede acelerar el desgaste del plástico y aumentar la aparición de pequeñas grietas internas.
Otra señal a tener en cuenta es el estado del recipiente. Si el tupper presenta rayaduras, un tono blanquecino o deformaciones, lo más recomendable es sustituirlo por uno nuevo, ya que esos cambios pueden indicar que el material ha empezado a deteriorarse. Así pues, los microbiólogos recuerdan que los recipientes de plástico son útiles y seguros cuando se utilizan correctamente, pero que su mantenimiento y el control de las temperaturas son claves para evitar que el material se degrade con el paso del tiempo. En algunos casos, para alimentos muy calientes o grasos, muchos expertos recomiendan optar por recipientes de vidrio.