A veces nos volvemos un poco locos buscando la botella perfecta para una cena especial. Paseamos por tiendas especializadas o secciones gourmet convencidos de que, si no soltamos 30 o 40 euros, el vino no va a estar a la altura. Pero, seamos sinceros: la mayoría de las veces lo que buscamos es disfrutar, que el vino entre bien y que, al probarlo, no sintamos que nos han dado gato por liebre. Y aquí es donde Mercadona ha vuelto a dar en el clavo.

Se trata del Abadía de Mantrus Crianza, un tinto con Denominación de Origen Ribera del Duero que se ha convertido en el secreto a voces de quienes no quieren renunciar a la calidad por un precio de risa. Por menos de 10 euros (un precio que parece de otra época), tienes un vino que cumple con todo lo que se le pide a un buen Ribera: carácter, cuerpo y ese toque elegante que aporta el paso por madera.
Un vino que lo tiene todo para sorprender
No hace falta ser un sumiller con tres másteres para apreciar por qué este vino vuela de los estantes. Al servirlo, lo primero que entra es por el ojo; tiene ese color rojo picota intenso, casi oscuro, que ya te anticipa que no es un vino flojo. En nariz, te vienen esos recuerdos a fruta negra madura mezclados con los matices propios de su crianza, como la vainilla o un ligero toque tostado que lo hace muy acogedor.
En boca es donde realmente sorprende. Es un vino equilibrado, con unos taninos que no te raspan la lengua pero que tienen la fuerza suficiente para aguantar un buen chuletón, un asado o incluso una tabla de quesos curados de esos que pican un poco. No es el típico vino "ligero" que se olvida al segundo; tiene persistencia.
Lo mejor de este Abadía de Mantrus es su versatilidad. Es el aliado perfecto tanto para una comida de domingo con la familia como para abrirlo un martes cualquiera mientras preparas la cena. No te obliga a esperar a una "gran ocasión" para descorcharlo, porque su precio permite que cualquier día lo sea.
Al final, el éxito de este vino en Mercadona no es magia negra; es simplemente ofrecer un producto honesto. Un Ribera del Duero auténtico que demuestra que la exclusividad no siempre va ligada a la etiqueta del precio. Si tienes una botella a mano, haz la prueba: sírvelo en una buena copa, déjalo airear un poco y disfruta. Te aseguro que tus invitados preguntarán dónde lo has comprado.