En las épocas navideñas siempre se dice aquello de que “un animal no es un juguete”, y es cierto, aunque a las leyes todavía les haga falta más evolución, las mascotas son uno más de la familia. En los últimos años el número de mascotas ha crecido exponencialmente en los hogares españoles. Tener un hijo es cada vez más caro y con los sueldos actuales prácticamente insostenible. Por este motivo muchas parejas llenan ese vacío con un peludo al que tratan como tal.
Es cierto que cada vez hay más concienciación con los animales y se les trata como sus propios hijos, a veces se les humaniza en exceso, pero hay otros que no corren tanta suerte. Cientos de perros son abandonados a diario. Algunos pasan el resto de su vida encerrado entre rejas sin el calor de un hogar. Otros corren peor suerte y son maltratados o incluso ahogados, atropellados por un coche en la carretera. Algunos dueños abandonan a las mascotas cuando crecen y se cansan de ellos porque ya no son aquellos animales tan adorables. Otros cuando tienen alguna enfermedad grave que requiere un importante desembolso económico.
La cárcel de Bollito
Jorge Linás Ceballos, un reputado veterinario, compartió en redes sociales una historia que le llegó al corazón. La historia de Bollito. Él mismo reconoce que “es un caso que le ha llegado al alma”. El animal fue rescatado por Rafa, ya que vivía con un criador. Tal y como cuentan, vivía en una jaula de 1 por 1, y así permaneció durante tres años de su vida. Lo utilizaba para sacarle los espermatozoides y criar. Era tan pequeño cuando fue encerrado que “no sabe ni caminar”. Dormía en una jaula repleta de orines y heces.
“Obviamente tiene un síndrome braquicefálico bestial, y aparte de toda la situación”, continúa. “Estar 3 años viviendo en una jaula de 1 por 1 es como si a nosotros nos metieran más o menos 15, 20, 25 años en un zulo donde prácticamente nos echan la comida y nos dejan ahí. La verdad me parece un caso de maltrato animal brutal. Y bueno, vamos hoy a ayudar entre todos, vamos a operarlo, vamos a intentar que Bollito pueda respirar mejor y vamos a intentar ayudar a tener calidad de vida”, compartió. Alzó la voz para que una familia se interesase por él y ahora Bollito ha podido vivir una vida de verdad, con personas que le dan cariño, un hogar. Puede salir, pasear, socializar con otros perros y humanos, aunque le han quedado traumas del pasado.