Un gorro para cada ocasión. Eso es lo que se puede permitir Lluís Llach, que dispone de más de dos cientos gorros después de que durante años una admiradora de Estrasburgo le ha hecho llegar semanalmente un sombrero. Y la bufanda de cuello a juego.

Gorros de lana, de algodón, de diferentes colores -aunque el negro es el preferido- y texturas, para poder llevar la cabeza cubierta en cualquier ocasión, momento o época del año. Como demuestran los hechos, en definitiva.