La modelo estadounidense Heidi Klum ha organizado, como ya es tradición en la ciudad de Nueva York, una gran fiesta para celebrar la noche de Halloween y, como también es tradición, ha vuelto a sorprender con su trabajado y sangriento disfraz. Con la obligación de superarse año tras año, y sobre todo este año cuando celebra la 25.ª edición de la fiesta, la actriz ha ido colgando durante estos días pistas para ir enseñando a sus seguidores el trabajo detrás de su disfraz y para que pudieran adivinar de qué iría caracterizada en su fiesta.
Pocos habrían podido imaginarse el resultado final de las "salchichas" y los botes acumulados de sangre falsa. Heidi Klum se ha disfrazado este año como una mano humana arrancada de un cuerpo, con la manicura hecha en color burdeos e, incluso, anillos, como si fueran los de su propia mano. Del todo irreconocible, las piernas de la modelo sirven para hacer de dos de los dedos de la mano y su cara queda escondida tras lo que podría parecer un mordisco o un agujero dentro de los restos de sangre, tendones y huesos que sobresalen de su cabeza.
"Os lo tengo que dar", dice en una de las múltiples publicaciones en redes que ha ido haciendo para enseñar el proceso de caracterización, con un grupo con decenas de artistas que han dado forma y vida a la mano terrorífica en la que se ha podido convertir Klum. El año pasado, en otra transformación completa, la modelo se convirtió en Medusa, la diosa griega, mientras que en otros años se ha disfrazado de E.T., de alienígena, hombre lobo, cuerpo humano, mariposa o cuervo, siempre con un altísimo nivel de concurso.