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La prisa del ejecutivo español por tener gobierno formado se había extremado antes de que el presidente Mariano Rajoy revalidara en el cargo. Pero repentinamente Rajoy ha ralentizado su actividad justo después de ser nombrado. Su agenda de esta semana estaba prácticamente vacía, en parte, porque el miércoles era la fiesta del Almudena en Madrid y eso ha calmado toda la actividad en la capital española. Así y todo, el hecho tiene lugar después de que se haya sabido esta semana que el presidente tiene intención de aprobar los presupuestos generales del Estado en diciembre. Eso implica que el techo de déficit esté aprobado en noviembre. Ciudadanos ya se ha abierto a conversaciones con el ejecutivo, pero el PSOE insiste con el 'no es no', ahora versión económica.

Ante un panorama difícil, la duda que ha emergido este viernes después del Consejo de Ministros es sobre por qué Rajoy no ha dedicado la primera reunión de trabajo con su equipo a ninguna cuestión de profundidad como las comentadas. Según fuentes de Moncloa consultadas por este diario, la culpa o la responsabilidad sería de sus adversarios políticos. Las mismas fuentes atribuyen el gesto a una falta de "madurez democrática" por parte de C's y a los "líos internos" del PSOE. Ante la falta de autocrítica, parece que la única excusa de Rajoy sería que con 137 diputados es más difícil llegar a algún acuerdo, y por lo tanto, seguirán a la espera unos días más.