A las nueve de la mañana se convoca la concentración de apoyo a la alcaldesa de Berga, Montserrat Venturós. La convocatoria es en las puertas de los juzgados que abren a las nueve. Mientras, dentro del edificio judicial, esperando en el pasillo de la planta baja donde está la sala de vistas, esperan más impacientes que pacientes buena parte de los concejales del Ayuntamiento de Berga, fuera, en la entrada, compartiendo espera y espacio con los medios de comunicación hay militantes de la CUP, vecinos y vecinas de Berga y concejales de otros municipios, como Joan Coma de Vic, también investigado, pero por la Audiencia Nacional.

La declaración de Venturós no empieza. El abogado Benet Salellas no llega. Hasta pasadas las diez y cuarto no se deja ver en los juzgados y entre una cosa y la otra, la alcaldesa de Berga no entra a la sala donde está el juez hasta las once y media. Por los alrededores, ni un bar, ni un horno donde ir a buscar nada para picar y hacer pasar el hambre para aquellos que no han desayunado.

Pero una vez se acaba todo, con la alcaldesa ya fuera y todo el mundo recogiendo se escucha a un concejal que dice: "Venga, ¿vienes al ayuntamiento a desayunar?" y se va todo decidido dirección a la plaça de Sant Pere. Desayuno de tenedor en el Ayuntamiento de Berga después de la detención y la declaración en los juzgados por no retirar la estelada y para coger fuerzas de cara la concentración de la tarde.