Las vacaciones y las alteraciones en las rutinas que se han seguido a lo largo de todo el año pueden provocar ciertos cambios en el organismo, entre ellos una mayor dificultad para ir al baño. Es lo que se conoce como el estreñimiento del viajero, que se puede definir como la disminución de la frecuencia de evacuación en los periodos vacacionales cuando se está fuera de casa.

Cómo quitar el estreñimiento en un viaje

Las razones son variadas. En primer lugar, la dieta, que suele sufrir cambios cuando estamos de viaje e incluso empeorar en cuanto a calidad, tipo de alimentos y horarios en los que se realizan las comidas. La disminución en la ingesta de fibra y el no beber suficiente  agua puede dificultar los movimientos intestinales. En segundo lugar, el ejercicio físico y el sedentarismo, que se encuentra dentro de las causas del estreñimiento y que se suele practicar menos en los periodos vacacionales.

El estreñimiento del viajero, a pesar de que no existe una edad o sexo más proclive a sufrirlo, suele afectar más frecuentemente a individuos que de por sí son estreñidos y a las personas mayores, ya que el tránsito intestinal se ralentiza con la edad. 

No suele convertirse en una afección crónica y, una vez se vuelva a la vida cotidiana, siguiendo una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras (para aportar fibra), el ritmo intestinal volverá a funcionar como normalmente lo hacía. Mientras tanto, estos son algunos consejos para combatir el estreñimiento.

Hacer ejercicio

La actividad física habitual favorece el buen funcionamiento del sistema digestivo, por lo que se recomienda incluir el practicar deporte, aunque sea en vacaciones para notar una mejoría.

Alimentos para mejorar el estreñimiento

Existen algunos alimentos que han demostrado su eficacia frente al estreñimiento. Por ejemplo, el café, que estimula los músculos del sistema digestivo, acelerando el movimiento intestinal. Las ciruelas tienen un alto contenido en fibra, además de sorbitol, un alcohol azucarado con efecto laxante. Las manzanas también tienen fibra, así como bacterias como la pectina que fermentan rápidamente, forman ácidos grasos de cadena corta que atraen agua al colon, ablandan las heces y disminuyen el tiempo de tránsito intestinal.

Mujer bebiendo café / Unsplash
Mujer bebiendo café / Unsplash

Otros alimentos recomendados son las espinacas, que ayudan a sumar volumen y peso a las heces, lo que facilita su paso por el intestino; la achicoria, fuente importantes de un tipo de fibra soluble conocida como inulina, un prebiótico que ayuda a estimular el crecimiento de bacterias en el intestino. Es particularmente beneficiosa para las bifidobacterias  y aumenta la frecuencia de las deposiciones y, por último, el yogur con avena. La avena es uno de los cereales con mayor contenido en fibra y el yogur es un alimento rico en probióticos.

Hidratación

Para un correcto funcionamiento del sistema digestivo hace falta estar lo suficientemente hidratado. De lo contrario, el intestino grueso extrae el líquido de las heces para hidratarse, las vuelve más secas y, por tanto, más difíciles de expulsar. No sólo tiene que ser agua, también infusiones o zumos.