Actualmente en la mayoría de partidos de cualquier disciplina deportiva solemos escuchar una gran cantidad de indicaciones que pueden tener un tinte positivo o negativo, por parte de entrenadores, familiares e incluso del público. 

Se trata de esas variables externas que, aunque parezcan inocuas, pueden llegar a influir en el rendimiento de los deportistas.

 

El elogio y la crítica son dos clases de refuerzo en el deporte, y acarrean distintas consecuencias en el deportista

 

El concepto de refuerzo y de castigo

El refuerzo es aquello que aumenta la probabilidad de que una acción o conducta determinada se lleve a cabo más frecuentemente o se fortalezca. Se trata de formas de recompensa que pueden consistir en premios, como, por ejemplo, ganar un trofeo, recibir un sueldo al final de mes o cualquier certificación; también existen otra clase de recompensas que no son tangibles, como pueden ser las felicitaciones del entrenador o aplausos del público (refuerzos sociales).

Por otra parte tenemos los castigos verbales que, probablemente son los que más consecuencias negativas provocan, y el saber encajarlos será fundamental para tener una buena salud mental dentro de cualquier ámbito deportivo profesional. Un buen ejemplo sería las críticas de la prensa o cualquier reproche que haga el público por tu actuación.

Teniendo en cuenta lo anterior, unos ejemplos serían: “¡Muy bien!”, “Lo has hecho perfecto” cuando un jugador consigue meter un gol o realiza una buena acción de ataque. O “ese error nos puede costar el partido” ante un fallo.

 

entrenador
 

 

Es necesario gestionar correctamente los reforzadores

De esta manera tan común suelen reaccionar todas esas personas que rodean a cualquier disciplina deportiva. El papel de un entrenador, psicólogo deportivo o incluso del propio deportista es saber gestionar esos refuerzos o castigos de una manera siempre positiva, para sacar el máximo rendimiento. El elogio y la crítica son dos clases de refuerzo en el deporte, y acarrean distintas consecuencias en el deportista.

Uno de los objetivos fundamentales del entrenador es conseguir que su interacción con los jugadores sea dinámica y fluida, de manera que estos consigan afianzar ciertos patrones de conducta o comportamientos deseables y eliminar otros que no lo son. Enseñar un conjunto de destrezas para sacar el máximo provecho a la capacidades de cada uno de sus jugadores de forma individual, y en su conjunto de todo el equipo.

Así que. para poder sacar el rendimiento deseado a cada deportista, es indispensable contar con la mayor cantidad de instrumentos. Uno de ellos es la gestión de los refuerzos, tanto los positivos como los negativos.

 

Analizando el refuerzo

El concepto de refuerzo en el ámbito deportivo es sumamente importante, puesto que, llega a influir en ciertas variables intrínsecas como puede ser la autoconfianza, la cual es indispensable para poder desplegar todos los recursos de los que dispone cualquier deportista.

Un refuerzo positivo por parte del entrenador, en un momento clave del partido, puede marcar la diferencia entre conseguir un buen resultado o no. Por tanto, cada entrenador es consciente que uno de sus objetivos más importantes es enseñar con efectividad un conjunto de destrezas necesarias para triunfar tanto individual como colectivamente utilizando varias estrategias entre ellas: los refuerzos.

 

El refuerzo positivo mejora las actuaciones

Se ha demostrado en numerosas investigaciones que el refuerzo positivo, es cualquier consecuencia que aumenta la probabilidad de aparición de respuesta posterior. Por tanto, un premio aplicado después de una acción da a entender que el individuo ha actuado correctamente por lo que contribuye a consolidar la acción o respuesta y, por consiguiente, a conseguir una mejora en el rendimiento y en las actuaciones.

Este es el principal objetivo de los refuerzos positivos o recompensas.

Hay que tener en cuenta dos consideraciones importantes en relación al refuerzo positivo

  • El grado en que son interpretadas como recompensas por parte de aquellas personas a quienes le son otorgadas.
  • El grado en que la aparición de los refuerzos es contingente con la acción que se desea.