Una de las etapas previstas en la agenda del papa León XIV en Catalunya, los días 9, 10 y 11 de junio, incluye una visita relámpago al Centre Penitenciari Brians 1, también conocido como Can Brians, en Sant Esteve Sesrovires (Baix Llobregat), de camino a Montserrat, el día 10 por la mañana. El contenido de esta visita ha sido detallado por el padre Jesús Bel, de la Orden de la Merced y capellán en este centro penitenciario desde hace diez años, en una entrevista concedida a Europa Press, donde ha apuntado que la estancia del santo padre será de unos veinte minutos y servirá para difundir una “palabra de esperanza” entre los internos.
Bel ha explicado que la visita a la prisión de Can Brians fue una petición del obispo de Sant Feliu de Llobregat —diócesis a la que pertenece Sant Esteve Sesrovires—, Xavier Gómez, que el papa aceptó enseguida porque “tiene una sensibilidad muy grande de cara a los que están al margen”. De hecho, en la presentación de la visita a Catalunya, las autoridades eclesiásticas ya insistieron en la dimensión social del viaje, que se traducirá precisamente, en la visita a Can Brians el día 10 por la mañana y a la parroquia de Sant Agustí, en el barrio del Raval de Barcelona, el mismo día a primera hora de la tarde, antes de ir a la Sagrada Família.
La previsión es que de camino a Montserrat el papa se detenga en Can Brians, donde mantendrá un encuentro “breve pero intenso” con los capellanes de los centros penitenciarios Brians 1 y Brians 2, voluntarios que participan en el trabajo de la Pastoral Penitenciaria y un grupo de internos e internas, a quienes León XIV dirigirá unas palabras en el salón de actos. “Es una visita para llevarles el ánimo, el afecto y la proximidad de Dios, que los ama y que no los olvida aunque estén metidos en el pozo más profundo de su vida y que los anima a levantarse y continuar adelante”, ha expresado el padre Bel.
Capellán en la Model
El padre Bel fue capellán en la Model hasta su cierre en 2017 y acompaña a personas privadas de libertad desde hace cuarenta años, visita cuatro veces por semana el centro de preventivos de Barcelona, donde presta asistencia religiosa, “que es un derecho constitucional”, en los módulos de hombres. Además, celebra la Eucaristía, ofrece cursos de Biblia y catequesis para preparar a los reclusos que lo deseen para recibir el bautismo, la primera comunión y la confirmación, y también hace un acompañamiento personal, además de atender otro tipo de necesidades, como facilitar ropa a través de Cáritas a internos que ingresan sin recursos. Los internos que profesan la fe católica y participan en actividades religiosas en Brians 1 son unos cuarenta, aunque este número oscila, porque al tratarse de una prisión de preventivos no tiene una “población fija”, sino que los internos suelen pasar de media un año en la prisión provisional y, una vez juzgados, si son condenados, se les traslada.