Sabotean una calle de Gràcia en medio del clima de tensión por la fiesta mayor

La calle de la Perla, del barrio de Gràcia, ha denunciado un sabotaje en medio del clima de tensión por la fiesta mayor, después de las críticas de algunos vecinos. En un mensaje en Instagram, la Comissió de Festa Major del Carrer la Perla ha denunciado que este domingo por la mañana se encontraron la persiana de su local "saboteada con silicona", una acción que han tildado de "deliberada". "Supone un ataque directo al trabajo colectivo y voluntario que hacemos durante todo el año para sacar adelante la Fiesta Mayor", han lamentado.

La comisión explica que el sábado pasaron toda la jornada trabajando en el local y en la calle haciendo tareas de adorno, "en un ambiente tranquilo y sin ninguna actividad nocturna", y que "ninguna vecina" les expresó ninguna queja ni ninguna molestia. Cenaron y, hacia las once y media, cerraron el local. "Los hechos no se pueden presentar como una respuesta a una fiesta o a unos incidentes de la noche anterior, a pesar de que, como siempre, cualquier vecina que quiera trasladarnos una preocupación o hacer una propuesta será escuchada e invitada a hablar de ello directamente con nosotros", han apuntado. En cambio, han asegurado que "este ataque no se puede entender como un hecho aislado" y que "llega en un momento en que el modelo de Fiesta Mayor de Gràcia está recibiendo una ofensiva por parte de algunas vecinas y colectivos que bajo un discurso aparente de defensa del barrio, plantean medidas que van mucho más allá de corregir problemas concretos".

Quejas vecinales y voluntad de diálogo

Desde la calle la Perla aseguran que los vecinos críticos ponen en cuestión "la continuidad misma de la fiesta popular", a pesar de que reconocen quejas "legítimas" como la suciedad, los orines, los botellones, los ruidos fuera de horario y otras situaciones incívicas. "Siempre hemos estado dispuestas a escuchar, revisar aquello que sea necesario y trabajar por una Fiesta Mayor más respetuosa y compatible con la vida cotidiana del barrio. Lo que no aceptamos es que estos problemas se utilicen para hacer una enmienda a la totalidad de la fiesta", han sentenciado. Así pues, consideran que "propuestas como restringir el horario de las actividades o expulsar a las comisiones de las calles (...) son medidas que condenan la Fiesta Mayor a la desaparición", y que ellos nunca aceptarán "un modelo de barrio sin Fiesta Mayor, sin cultura popular y sin vida comunitaria".

La comisión de esta calle entiende que la fiesta mayor es "mucho más que conciertos y actividades": "Es una red de relaciones, de cooperación y de apoyo mutuo construida durante décadas. Es gente mayor, jóvenes, niños y familias trabajando juntas. En una ciudad cada vez más individualista y mercantilizada, la fiesta sigue siendo uno de los pocos espacios donde el barrio se construye colectivamente". Con todo, han dicho que tomarán las medidas que consideren "oportunas" ante el sabotaje y han reiterado su "voluntad de diálogo" con los vecinos que quieran hacer "propuestas razonables". "Lo que no aceptaremos es que se pretenda destruirla", han concluido.

 

Hace dos semanas que L'independent de Gràcia explicó que al menos seis calles engalanadas habían recibido quejas de residentes y nuevos comercios pidiendo que se anulen las actividades nocturnas, motivo por el cual la Fundació Festa Major de Gràcia publicó un comunicado en defensa de la celebración. Desde la entidad admitían que les preocupa la radicalización de las quejas de algunos vecinos "en contra de la organización de la fiesta mayor y de las molestias que genera incluso su preparación, asegurando que el objetivo final es "parar la fiesta o cambiar el modelo" apelando al derecho al descanso y otras discrepancias "legítimas".

Para la fundación, la fiesta es "un patrimonio vivo que hay que proteger, acompañar y defender", a pesar de reconocer "los derechos individuales de los que rechazan la fiesta". Es por eso que recordaron que, durante los últimos años, han hecho modificaciones que velan por el descanso vecinal, ponderado con el derecho a la fiesta y el interés público.