El portazo que el gobierno municipal de Barcelona intentó dar la semana pasada al proyecto de traer a la ciudad una sucursal del Museo Hermitage de San Petersburgo no sólo no ha conseguido que los principales valedores de la iniciativa, Port de Barcelona, Hermitage Barcelona y ahora también el Gran Teatre del Liceu, hayan renunciado a ello, sino que también ha servido para dejar en evidencia que la negativa del gobierno municipal, encabezado por la alcaldesa, Ada Colau, no cuenta con la complicidad de las redes sociales.

Y es que las encuestas en Twitter son un riesgo, porque siempre se corre el peligro de que el resultado no tenga nada que ver con las previsiones de quién la hace. Y eso precisamente es lo que le ha pasado a la cuenta oficial de Barcelona en Comú, la formación de Ada Colau, que este pasado martes, 1 de junio, tuvo la ocurrencia de ofrecer a los usuarios de esta red social una encuesta sobre el Hermitage.

Respuestas connotadas

Las posibilidades de respuesta, claramente connotadas, eran las siguientes: "Hermitage: Una franquicia que repite la fórmula fracasada del 'pelotazo' urbanístico y turismo masivo", o bien "Centro de innovación y tecnología: Una oportunidad de crear lugares de trabajo estables, que diversifiquen la economía de la ciudad".

Aunque quedaba suficientemente claro que en el ánimo del encuestador estaba la intención de que la segunda respuesta fuera la ganadora con la intención de demostrar el poco apoyo al futuro museo, el resultado ha sido demoledor: de los 30.646 votos emitidos, el 75,4% de las respuestas son favorables al Hermitage, mientras que el 24,6% se decantan por el Centro de innovación, al tiempo que los más de un millar de comentarios inciden a defender el proyecto museístico y, al mismo tiempo, también la posibilidad de hacer el Centro de innovación en paralelo, ya que los dos proyectos no son incompatibles.

Es cierto que las encuestas en redes sociales no tienen ninguna legitimación científica ni todavía menos ningún control de participación. Con todo, salta a la vista que el resultado no era lo que se buscaba y que BComú, de gusto o por la fuerza se lo ha tenido que tragar. A pesar de que vaya en contra del posicionamiento oficial de este partido y, por lo tanto, del gobierno municipal de Barcelona. Eso sí, Ada Colau todavía mostraba sus reticencias al nuevo museo el miércoles por la noche, asegurando que "no era lo que necesitaba la ciudad".

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