El movimiento Revolta Escolar Barcelona, que aglutina asociaciones de familiares de escolares, ha anunciado una nueva jornada de protesta para el próximo viernes 1 diciembre en la que será la primera movilización del curso 23-24 y consistirá en hacer cortes de tráfico simultáneos para exigir entornos más saludables en torno a los centros educativos de la ciudad. El movimiento ha asegurado que en la capital catalana hay más de 100 escuelas que siguen pidiendo la reducción del tráfico motorizado y ha considerado que las medidas impulsadas por el Ayuntamiento, incluido el programa Protegim les escoles, "son necesarias, pero al mismo tiempo decepcionantes por insuficientes y limitadas". Además, después de cuatro años de vida, el colectivo ha revisado sus objetivos y ha redactado un nuevo manifiesto con una decena de propuestas.

Asimismo, Revolta Escolar ha insistido en que en torno a los centros los niveles de contaminación y ruido superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha asegurado que las estaciones situadas cerca de algunas escuelas registran niveles que cuadruplican los recomendados por la OMS, y exceden los límites legales establecidos por la Unión Europea. También ha avisado que la contaminación del aire no solo afecta a niños y jóvenes, sino que es un problema de salud pública para los vecinos y vecinas de Barcelona y ha recordado que según la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) la contaminación del aire "es el principal riesgo ambiental para la salud, y se estima que causa anualmente 1.500 muertes en Barcelona, el 41% de los nuevos casos de asma infantil (unos 900 cada año) y el 14% de los nuevos casos de cáncer de pulmón (unos 130 cada año)" según el Informe de calidad del aire de Barcelona 2022.

Marc Hurtado, portavoz de la Revolta Escolar ha apuntado, según recoge la ACN, que "no hacer acciones para disminuir el número de vehículos que circulan en torno a las escuelas es un fracaso". Ha considerado que hay que cambiar el modelo de movilidad para resolver el grave problema de salud pública causado por la contaminación. Así, ha afirmado que esta "es una cuestión de voluntad política", y en este sentido ha avisado sobre la "incertidumbre" que los nuevos presupuestos del actual gobierno municipal de Barcelona puedan incluir partidas en este sentido. El portavoz ha resaltado que "expertos, científicos y médicos, especialmente pediatras, ya han alertado sobre las repercusiones negativas para los niños derivadas de la exposición a la contaminación causada por el tráfico motorizado". De hecho, ha recordado que la Sociedad Catalana de Pediatría, en colaboración con el Instituto de Salud Global (ISGlobal), presentó en septiembre el "Decálogo por unos entornos escolares seguros y saludables".

Nuevo manifiesto con una decena de propuestas

Más de un centenar de asociaciones de familias de alumnos se han unido a la Revolta Escolar en los últimos cuatro años. Después de este periodo, el movimiento ha actualizado su manifiesto para ajustar las propuestas de pacificación de los entornos escolares, alineándolas con las enviadas a los candidatos a la alcaldía de la ciudad de Barcelona durante las elecciones municipales del pasado mayo. Al mismo tiempo, ha animado el resto de AFAs de la ciudad a sumarse al colectivo. Entre las propuestas que recoge el nuevo manifiesto, destacan pacificar el entorno del 100% de los centros educativos de la capital catalana; limitar la velocidad en estos espacios a 20 km/h; instalar señalización vertical y pintura en la calzada advirtiendo de la entrada en un entorno escolar en todas a las escuelas limitadas por calles con tráfico; o eliminar las plazas de aparcamiento de coches y motos en los accesos a los centros y el resto del tramo de calle donde están los accesos, incrementando el espacio dedicado a los peatones y al verde.

También apuesta por controlar los niveles de contaminación y ruido en cada escuela, y adoptar medidas urgentes de restricciones de tráfico en las calles adyacentes en los centros donde la media supere el valor límite establecido por la normativa europea e impulsar medidas a corto plazo donde se excedan los niveles recomendados como saludables por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al mismo tiempo, plantea crear carriles bici seguros y practicables para las familias (en la calzada, anchos, protegidos del tráfico por barreras y separados de la acera) y ampliar los aparcamientos de bicicletas en los entornos escolares, y en los propios centros educativos. Revisar la red básica de la ciudad para reducirla y adaptar sus características y condicionantes a las necesidades prioritarias de las escuelas.