Justo hace un año que el Ayuntamiento de Barcelona anunciaba el lanzamiento de un concurso internacional de arquitectura para transformar el actual Sant Jordi Club en la gran sala de conciertos de formato medio, que supondría pasar del actual espacio, con un aforo de 3.000 personas, hasta un máximo de 9.000, eso sí, con una configuración versátil que incluye múltiples combinaciones de graderías y escenarios, modulables según las necesidades de cada actuación prevista. Este proyecto ya tiene forma, una vez que se ha escogido la propuesta de los estudios Bruther, de París, y Jorge Vidal Studio, de Barcelona, y calendario, con la previsión de abrir puertas en 2029.


La principal característica de este nuevo espacio será su versatilidad a la hora de configurar el escenario y la zona de público con diversas combinaciones, pero también se ganará en tecnología, con una acústica de última generación, y también en una mejor relación con el entorno, tanto con el Palau Sant Jordi y la Anella Olímpica como con la vertiente mar, actualmente ciertamente inhóspita. Todo ello forma parte, según ha detallado el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, de la gran transformación de la montaña de Montjuïc con el horizonte 2035, presentada por el mismo alcalde a principios de 2025. En cuanto a la inversión, será de 70 millones de euros, aportados por B:SM, que amortizará la inversión con los ingresos que genera la misma sala. Y en cuanto al calendario, se prevé el derribo del actual Sant Jordi Club dentro de un año, más dos de obras para abrir "a finales de 2027".
¿Cómo será el nuevo Sant Jordi Club?
Este nuevo Sant Jordi Club gana volumen, ampliándose sobre la actual zona de aparcamiento, pero también ganando altura, eso sí, manteniendo la relación con la singularidad de la cúpula del Palau Sant Jordi de Arata Isozaki, pero superando la imagen de almacén actual. El arquitecto Jorge Vidal, uno de los artífices del proyecto, lo ha especificado claramente: "Doblamos volumen, de 35 metros a 65 de ancho y también en altura, de 14 a 27 metros". Además, incluye una cubierta que "dialoga" con la de Isozaki como también un "porche de entrada", situado bajo una gran grada fija, que se complementará con gradas retráctiles que, junto con la movilidad del escenario, permitirá configurar de diversas maneras todo el espacio, llegando hasta el máximo de 9.000 personas de aforo.


En cuanto a la calidad acústica, un elemento principal para un espacio concebido "fundamentalmente para la música en directo y eventualmente otros usos culturales", según Collboni, el nuevo Sant Jordi Club está diseñado con un sistema llamado caja dentro de la caja (box in box), que permite garantizar una buena sonorización y un aislamiento acústico, que permitirán compatibilizar la actividad de la sala con el funcionamiento del Palau Sant Jordi. Además, el nuevo Sant Jordi Club incluirá la producción de energía con placas fotovoltaicas y garantizará la accesibilidad a todos los asistentes a los espectáculos que, si todo va bien, se podrán empezar a disfrutar a finales de 2029. Eso sí, hasta esa fecha, el Sant Jordi Club queda inhabilitado para ofrecer conciertos.