A punto de cumplirse un año de la muerte de Lluís Permanyer, llega a las librerías Per Barcelona (Destino, 2026), una obra tildada de "testamento literario" en la misma contraportada, que es a la vez el legado póstumo del periodista y cronista y también un compendio de su relación con la ciudad a la que dedicó su vida. La trayectoria de Permanyer es inseparable de Barcelona, pero el mismo libro, una recopilación de artículos que el cronista elaboró como una especie de memorias que juntan anécdotas, observaciones y reflexiones elaboradas a lo largo de más de cincuenta años, también es el reflejo de la personalidad del autor y, como ocurre siempre con personajes de actitud crítica e independiente, sus filias y fobias. A modo de ejemplo, las críticas que dedica a Jordi Pujol y su "ordeno y mando" o el más claro sobre Ada Colau, a quien tilda, sin rodeos, de "la peor alcaldesa".
El prólogo lo firma Josep Acebillo, arquitecto y urbanista jefe del Ayuntamiento de Barcelona durante los años ochenta y noventa, una decisión acertada dado que entre el cronista y el técnico municipal no siempre hubo entendimiento, dada la tenacidad de Permanyer en la crítica a la gestión municipal, aunque Acebillo define la relación con Permanyer como "estrecha y lúcida". En todo caso, en el prólogo ya se menciona un punto evidente de conexión, la crítica a Colau, una opinión compartida que, apunta el urbanista, "también queda reflejada en este libro". De Permanyer, Acebillo destaca la capacidad para combinar "la profundidad y el olfato de historiador, la urgencia y la inmediatez del periodista y una extraordinaria capacidad para conectar con el lector".
Colau en el punto de mira
La recopilación de artículos, que peca de una distribución poco comprensible —sin organización cronológica y a menudo sin datación—, sí que funciona como espejo de la mirada personal de Permanyer sobre una Barcelona que, todo hay que decirlo, raramente va más allá del Eixample y gira en torno a unos círculos ciudadanos claramente restringidos a esferas de poder y amistades personales. En cuanto a la exalcaldesa Colau, Permanyer la tilda de "la peor alcaldesa" en relación con las "conflictivas supermanzanas desplegadas por Janet Sanz", a las que el cronista contrapone los proyectos de recuperación de los interiores de manzana en el Eixample —una promesa de Collboni que no ha dado ningún resultado este mandato—. También le suelta a Colau quejas generales sobre la falta de mantenimiento de la ciudad.
Cabe decir que Permanyer también tiene una crítica al alcalde Xavier Trias, por la instalación de una polémica pista de patinaje sobre hielo en la plaza Catalunya: "Por muy alcalde que uno sea, no se debe extralimitar a tomar medidas poco democráticas". Queja que, de rebote, repercute en el único elogio a la sucesora de Trias: "Por fortuna, la alcaldesa Ada Colau nunca tuvo la intención de insistir en aquella oferta descabellada. Uno de sus pocos aciertos". Ahora bien, Permanyer vuelve con Colau a consecuencia de la cuestión del tranvía: "Lo peor fue cuando Ada Colau y su equipo obtuvieron el poder en la alcaldía: no desistieron en llevar adelante la pretensión de encajar, ni que fuera con calzador, el tranvía por la Diagonal".
Como ya se apuntaba a la hora de hablar de filias y fobias, también cabe anotar que Permanyer trataba la oposición al tranvía desde una cierta atalaya autosuficiente, contrapuesta al éxito obtenido por la prolongación entre Glòries y Verdaguer, de la cual no parece alejado el clasismo con el que escribe que "no es lo mismo un tranvía dentro de una población pequeña y de poca categoría, que en una ciudad grande y de prestigio", para añadir más adelante que "la Diagonal es la calle más larga, trascendente y noble de Barcelona. Pretender introducir el tranvía en el sector más sensible (entre Verdaguer y Francesc Macià) sería como situar en el salón más elegante de la casa el… ¡bidet!".
Todo ello hace que a Permanyer se le pueda adjetivar de muchas maneras: preparado, documentado, incisivo, persistente, brillante, crítico, independiente… pero también a veces sabelotodo y un punto rancio en pleno siglo XXI. Por eso, en un caso similar al de la recopilación de crónicas de Prudenci Bertrana, este Per Barcelona es un libro imprescindible para conocer la Barcelona de Permanyer, pero sin olvidar que su Barcelona es, solo, una de las miles de Barcelonas posibles.
