Depósitos pluviales de Barcelona: la red de infraestructuras "que no se ve, pero se nota"

Los episodios de lluvia de las últimas semanas, focalizados en los días 16 y 29 septiembre, y especialmente en el fin de semana del 3 y 4 de octubre, supusieron precipitaciones acumuladas en Barcelona del orden de unos 280 litros por metro cuadrado en conjunto, aproximadamente un poco menos de la mitad de lo que habitualmente llueve en la ciudad, que es de media unos 600 l/m² anuales. Los fuertes aguaceros ocasionaron problemas y afectaciones en varios puntos de la red viaria, como en la ronda de Dalt, y también en la red de Metro, pero en general no se revivieron episodios de inundaciones en grandes áreas de la ciudad; incluso el nuevo colector de Vila i Vilà evitó las tradicionales inundaciones de la parte baja del Paral·lel.

 

Ahora bien, ¿cómo lo hace una ciudad como Barcelona para evitar inundaciones en episodios históricos de lluvia? La respuesta se encuentra en una red de infraestructuras estratégicas que, en definición de la primera teniente de alcaldía, Laia Bonet, "no se ve, pero se nota". Se trata de quince grandes depósitos, la mayoría subterráneos, pensados expresamente para acumular agua de lluvia de manera que el sistema de alcantarillado, la vía normal de drenaje de la ciudad, no se sature. La capacidad conjunta de la red es de unos 500.000 metros cúbicos de agua y los días 3 y 4 de octubre absorbió más de un millón de litros, llenándose y vaciándose dos veces y media.

 

¿Cómo funciona este sistema?

Estos depósitos tienen como objetivo principal captar cuanta más agua mejor en un tiempo mínimo durante episodios de lluvia torrencial. De esta manera, se reduce el caudal que circula por la red de alcantarillado, se evita que esta se desborde o que el agua salga por los aliviaderos, y se mitiga el riesgo de inundaciones en las calles. Según han detallado este jueves por la mañana técnicos de Barcelona Cicle de l'Aigua (BCASA), el funcionamiento de estas grandes estructuras de almacenamiento se enmarca en un plan diseñado a partir de los años noventa para optimizar el drenaje urbano. Su mecánica consiste en retener temporalmente las aguas pluviales y liberarlas de manera gradual cuando la intensidad de la lluvia disminuye, lo que permite que el alcantarillado las pueda asumir y conducir adecuadamente hacia las depuradoras.

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El depósito de Joan Miró está situado debajo del parque del mismo nombre, en paralelo a la calle Tarragona, con entrada por la calle Diputació / Foto: Montse Giralt
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Entrada al Depósito de Regulación de Aguas Pluviales y Residuales Joan Miró, una infraestructura gestionada por Barcelona Cicle de l'Aigua (BCASA) / Foto: Montse Giralt
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El interior del depósito pluvial de Joan Miró consta de dos depósitos —en la imagen, el superior—, con una capacidad conjunta de 55.000 m³ / Foto: Montse Giralt

Un buen ejemplo es el depósito del parque de Joan Miró, situado debajo del parque del mismo nombre y que ejemplifica claramente esta idea de que se trata de una red estratégica "que no se ve, pero se nota". Desde la superficie de este parque del Eixample cuesta imaginar la existencia de un gran depósito subterráneo, en este caso de 55.000 m³ de capacidad —no es el más grande, ya que en la Zona Universitària hay uno que supera los 100.000 m³—, pero entrar en el interior es como entrar en una catedral del agua, con unas columnas que se elevan marcando la grandiosidad de un espacio diseñado no para ser visto —aunque vale la pena la visita—, sino para dos funcionalidades muy específicas, la primera, evitar inundaciones en las calles, y la segunda, evitar vertidos al mar sin pasar por la depuradora.

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Vista del depósito inferior de Joan Miró, con altas columnatas que recuerdan una catedral subterránea y que en caso de grandes aguaceros se puede llenar hasta las pasarelas superiores / Foto: Montse Giralt
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Cuando el depósito está vacío, que es la mayor parte del tiempo, técnicos de BCASA realizan trabajos de mantenimiento para asegurar el buen funcionamiento en el momento crítico de fuertes aguaceros / Montse Giralt
Plano Diposit fluvial parc joan miró / Foto: Montse Giralt
Detalle de la infraestructura, a la izquierda plano de los dos depósitos, y a la derecha, en amarillo, su ubicación bajo el parque de Joan Miró / Foto: Montse Giralt

En el caso de Joan Miró, hay dos depósitos, equivalentes en conjunto a 22 piscinas olímpicas. Uno de ellos, situado en una zona superior, es el primero en llenarse y está a la cota de la red de alcantarillado de la calle Tarragona, de manera que sirve para retener el agua sobrante en caso de lluvia intensa y luego se vuelve a vaciar por simple gravedad a la misma red de alcantarillado, que lleva el agua hasta la depuradora, en este caso la del Prat de Llobregat. El segundo depósito, mucho más profundo, se utiliza solo cuando el primero ya está lleno, ya que al estar en una cota inferior necesita bombas para vaciarse. Este depósito, como el resto, retiene el agua hasta que la intensidad de lluvia disminuye y las alcantarillas pueden asumirla, funcionando como almacenes antiinundación.

¿Dónde están los depósitos?

Subterráneos en su gran mayoría y ubicados habitualmente bajo parques y plazas públicas, la mayor parte de estos depósitos de agua pluvial no quedan a la vista ni suelen ser visitables. Aun así, constituyen infraestructuras de grandes dimensiones localizadas en puntos clave de la ciudad. La red incluye trece instalaciones de este tipo, además de dos a cielo abierto diseñadas como lagos en parques públicos. A continuación se detallan los depósitos de retención de aguas pluviales de Barcelona junto con su capacidad máxima de almacenamiento:

  • Parc del Poblenou (1.400 m³) A cielo abierto
  • Escola Industrial (27.000 m³) Enterrado
  • Zona Universitària (105.500 m³) Enterrado
  • Bori i Fontestà (71.000 m³) Enterrado
  • Doctors Dolsa (50.500 m³) Enterrado
  • Diagonal Mar (17.500 m³) A cielo abierto
  • Parc Central Nou Barris (14.000 m³) Enterrado
  • Parc Joan Miró (55.000 m³) Enterrado
  • Taulat (51.000 m³) Enterrado
  • Plaça Fòrum (800 m³) Enterrado
  • Fira M2 (1.600 m³) Enterrado
  • Urgell (14.800 m³) Enterrado
  • Rieres d’Horta (65.200 m³) Enterrado
  • Porta Firal (1.070 m³) Enterrado
  • Espinagosa (650 m³) Semi-enterrado

Objetivo estratégico: llegar a 55 depósitos

En el marco del Plan Director Integral de Saneamiento de Barcelona (PDISBA), está previsto aumentar la red de 15 a 55 depósitos, con uno en construcción, el de Prim, que entrará en servicio en 2028, y 29 más previstos, con reservas de suelos ya hechas. Se trata de una inversión estratégica a largo plazo con un coste aproximado de más de 300 millones de euros que, vistos los últimos episodios de lluvias intensas y la certeza de que se repetirán en el futuro, no será en vano. Los primeros en la lista de futuros depósitos se situarán en Vallcarca, La Sagrera y Bac de Roda.