Para los usuarios habituales del transporte público de Barcelona ya es un hecho usual encontrar, sobre todo en los vagones del Metro, actuaciones musicales no deseadas perpetradas desde raperos sin talento para la improvisación hasta acordeonistas que buscan engatusar a los turistas con canciones de fama mundial. A esta actividad, no autorizada, se suman los usuarios de teléfonos móviles que desconocen el uso de los auriculares, tanto para mantener conversaciones privadas que no son de interés del resto de pasajeros como para reproducir contenidos audiovisuales, incluso para distraer a bebés, y también intervenciones en voz alta, para vender productos de todo tipo o incluso para hacer proselitismo religioso.
Todo ello ha convertido los andenes y pasillos del Metro, así como las paradas de autobús, pero especialmente el interior de los vehículos, donde los productores de ruido son trampas sin escapatoria para los viajeros que prefieren hacer el viaje sin ser molestados, y en este contexto la Sindicatura de Greuges de Barcelona ha reclamado este jueves a Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) un plan de choque para combatir estas conductas ruidosas en el transporte público. Cabe recordar que TMB solo autoriza las actuaciones musicales en espacios señalizados con placas de 'Música al Metro' en pasillos, pero nunca en el interior de los vagones, aparte de que para tocar en el Metro hay que superar primero unas pruebas de acceso.
En todo caso, la sindicatura barcelonesa ha recomendado a TMB que impulse un estudio sobre las conductas ruidosas que generan molestias a los pasajeros y que, a partir de los resultados, defina un plan de acción con medidas concretas, con especial énfasis en las conductas incívicas dentro de los vehículos. Asimismo, la defensoría, en su resolución dada a conocer este jueves, recomienda a la operadora que avance en la creación de entornos más accesibles sensorialmente, incorporando criterios de accesibilidad cognitiva y de reducción de estímulos, y que desarrolle programas específicos de apoyo a personas con una sensibilidad sensorial especial.
La resolución responde a dos quejas relacionadas con las molestias provocadas por determinados ruidos en el transporte público, tanto en el interior de los vehículos como en los andenes, los pasillos y las paradas de autobús. Estas quejas alertan de un incremento de las actitudes incívicas de personas que utilizan teléfonos móviles o altavoces para reproducir contenidos audiovisuales, hacer videollamadas o escuchar notas de voz. También denuncian los ruidos derivados de actuaciones musicales en directo o de intervenciones en voz alta. Según exponen, esta situación afecta especialmente a determinados colectivos, como las personas con discapacidad, trastornos del espectro autista o hiperacusia (una sensibilidad extrema al ruido). Una de las quejas alerta de que esta saturación sensorial puede provocar crisis de ansiedad o sobrecarga. Asimismo, las quejas señalan que la problemática se ha agravado en los últimos años.