EN Blau hace años que ha determinado cuál es LA cara de TV3: Helena Garcia Melero, por trayectoria, versatilidad y popularidad. Pero si tuviera que ser una cara de fuera de la cadena, de los que no forman parte de la plantilla sino que son contratados, la cara sería la de Quim Masferrer. El foraster ha conseguido con un solo programa ser más que un presentador de TV3. En la cadena lo seleccionaron para sustituir a Andreu Buenafuente en el monólogo de Sant Esteve y fue un éxito. Masferrer, humorista e independentista, ha hecho las Campanadas y ha copresentado la Marató pero nadie lo ve haciendo un magacín convencional. Solo como colaborador ha aparecido en Fent amics de Sergi Mas o El club de Albert Om con los Teatre de Guerrilla, su compañía teatral que no acabó bien. Masferrer triunfa volando solo.

Quim Masferrer, TV3

Es un icono de la catalanidad. Nunca un individuo y un talante se habían mimetizado tanto con el programa. El formato deEl foraster no es de TV3 sino comprado a una TV danesa: la DR1 que lo emitía con el nombre de Comedy on the edge (Comedia al límite). El mismo programa en TVE, El paisano, ha fracasado con estrépito después de 5 cambios de presentador: Pablo Chiapella, Edu Soto, Eva Hache, Jorge Cadaval de los Morancos y Leo Harlem. Masferrer es el 80% del programa. Muy querido en Cataluña. Entrevistado en La tarda de Catalunya Ràdio explica cómo prefirió ser actor a restaurador, renegando de la empresa familiar que se remonta a siete generaciones, el Restaurant Masferrer en Sant Feliu de Buxalleu en la comarca de La Selva en una masía privilegiada:

Restaurante Masferrer, XXSS

El local lleva más de 200 años siendo gestionado por la familia Masferrer. Allí hacen cocina catalana. Y para más catalanidad, la dirección es Plaça Catalunya 5. Masferrer dijo que no quería llevar el restaurante cuando cumplió los 23 años: "Al terminar la carrera de Turismo a los 23 años me planté y les dije que no quería continuar el negocio. Fue difícil porque ahora lo lleva la séptima generación de la misma familia  y el heredero dice que no. Esperé a decírselo a los 23 ti y que a los 16 me picaba el gusanillo del teatro pero me daba mucho miedo decírselo. Ahora ven que por el bien del restaurante mejor que no lo lleve yo, tiene que haber pasión en lo que haces. Solo tenemos una vida". Los padres contentos, lo ven en la tele como uno de los actores más queridos del país, aunque solo haga de él en la tele y en el teatro, y el restaurante ya lo llevan otras manos, más apasionadas por cocinar a la brasa y hacer crema quemada.