Hay papeles y series que marcan de por vida a los actores y actrices que les han dado vida y que han formado parte de ellos. Personajes que van más allá, que pasan a formar parte del imaginario colectivo de muchas generaciones diferentes de espectadores. Y sin duda, Plats bruts es una de esas series icónicas que permanecerán para siempre en la memoria del público de TV3. Y qué decir de sus personajes, los inolvidables David y Lopes, pero también, Emma, la chica que vivía en la casita de madera de la azotea.
La actriz que nos enamoró con aquel personaje naíf, rebelde, fuera de cualquier convención, sincera y única, fue Mònica Glaenzel. Una intérprete excelente que siempre ha llevado colgada la etiqueta del personaje que la catapultó. Un personaje que a pesar de darle muchas alegrías, también ha comportado aspectos más agrios. Ha hablado de ello en el Via lliure de RAC1 con Xavi Bundó y Toni Garcia Ramon. Glaenzel reconoce que "Se fue haciendo grande. Lo empecé a percibir una vez ya lo habíamos terminado". Una ironía, una injusticia incluso, porque "los que han apostado año tras año por las reposiciones de Plats Bruts son los mismos que me han dicho que no me podían coger para otros proyectos porque les recuerdo demasiado a Emma. Pero aunque lo repitan y la gente me vea en la tele, no vivo de Emma". Y para muestra, un botón. O un dato impactante. Bundó no entiende cómo no están forrados los que participaron en Plats bruts. ¿Saben cuánto ha ganado Mònica el último año después de que la serie se reponga una y otra vez?... "Este último año, por ejemplo, todo lo que he ganado son unos 50 euros. Cero derechos de imagen". En RAC alucinan: "Es broma, ¿no?". Pero no, no, es bien real.
50 miserables euros al año, después de haber hecho la mejor sitcom de la historia en TV3, después de 73 capítulos en seis temporadas. Seguro que si lo supiera la Emma de Plats bruts, no diría aquello de "Ah, vale", que siempre decía como respuesta para todo. "Por eso es este rollo envenenado de decir: 'Vale, soy muy popular, pero quizás me está impidiendo encontrar algún trabajo y yo no estoy viviendo de esto", dice. Una Mònica que admite que ha tenido dificultades cuando ha querido "redirigir mi carrera y no he salido adelante", épocas largas de no poder trabajar y tener que tener un "plan B, plan C y plan D: he hecho de todo, desde masovera de gente que tiene propiedades o he ayudado a mi hermana con las mochilas. También me saqué el título de técnica en riesgos laborales. No me ha importado. Conocer gente fuera de este ámbito también mola mucho". Y tanto que sí. Pero lo que no mola tanto es que una actriz extraordinaria como ella, no haya tenido todas las oportunidades que se merecía. "Cuando estás haciendo teatro o estás haciendo tele, estás más feliz", le dice su hija Etna. Y tiene razón.
Ahora, por suerte, los fans podemos volver a disfrutarla en la magnífica Ets i uts, que se puede ver en 3Cat. 20 capítulos de seis minutos donde un chico viaja por Catalunya con su tía, Glaenzel, para intentar salvar el catalán. Mònica Glaenzel, maravillosa.
