Iñaki Urdangarin decidió empezar a blanquear su imagen porque es un adicto a la adulación. Lo era cuando jugaba en el Barça y lo era cuando decidió trepar hasta la Familia Real. Allí podía haberse detenido pero quiso ser más que nadie comprándose una torre en Pedralbes que entre la adquisición y la reforma se encaramó a los 10 millones de euros, que no podía permitirse. Por eso decidió fundar el Instituto Nóos y hacer negocios ofreciendo asociar las empresas y las administraciones públicas a la imagen de la Corona que él representaba. Y se pasó de frenada. Acabó en la cárcel. Ahora quiere volver a hacer negocio y ha abierto un negocio de coaching en Barcelona. Para conseguir clientes ha publicado unas memorias que le han supuesto dos efectos: ofrecer una imagen de buen hombre, arrepentido, no culpable y víctima del sistema, y promocionarse en todas las TV, diarios y radios. Pero esta campaña de imagen no esconde la prepotencia del exduque de Palma. Acaba de pasar por las calles de Barcelona.

Iñaki Urdangarin en la calle Valencia, EP

Una reportera de la agencia Europa Press ha esperado a Iñaki cerca del trabajo, en la calle Valencia entre Girona y Bailén. Urdangarin había aparcado su moto en la acera y cuando ha visto a la reportera preguntándole por su negocio le ha dirigido una mirada asesina, la ha despreciado sin dirigirle un simple "sin comentarios" y lo que es más lamentable, ha arrancado la moto y en lugar de desestacionar por la acera e incorporarse al carril o de empujar la moto sin arrancar el motor hasta la calle y poder circular por la calle Valencia, ha arrancado en la acera y ha huido de la reportera a toda pastilla. Se ha puesto a conducir por medio de la acera con el casco de Apple, sus zapatillas blancas y su pose de vecino de Pedralbes (cuando está en Barcelona vive en el piso de su hijo Pablo) que baja al Eixample pero no respeta a sus vecinos. Si sale algún niño corriendo de su portal será atropellado por la moto del pijo con prisas

Urdangarin circulando por medio de la acera, EP
Urdangarin en medio de la acera, ilegal, EP
Una chica contra la pared para dejar pasar a Iñaki, EP

Una chica que caminaba tranquilamente por la acera del Eixample mirando el móvil ha tenido que empotrarse contra la pared de las fachadas para dejar pasar al antiguo duque de Palma. Urdangarin solo quiere cámaras si son Évole o Basté. Esto que ha hecho no solo es ilegal. Es peligroso, es incívico y es para gritarle. Urdangarin creció en Barcelona, jugó en el Barça, se casó en la Catedral, ha vivido en Pedralbes, ha fundado Noos, ha visto nacer cuatro hijos catalanes, habla catalán, ha vuelto a hacer negocios en Barcelona... pero no ha aprendido ni las ordenanzas de civismo, ni el respeto a sus vecinos de la ciudad. Hace unos años Pilar Eyre reveló que una señora catalana le gritó dentro de una panadería al verle entrar gritando "Vigilen los bolsos". Iñaki puede intentar 300 campañas de imagen pero que no tome a los barceloneses por lacayos de la monarquía que dejan pasar al conde a su paso