La foto que preside este artículo es una rareza, es la única imagen que existe de la infanta Cristina y su todavía marido Iñaki Urdangarin desde hace años. Corresponde al teatrillo familiar en Ginebra por la graduación y mayoría de edad de la hija pequeña, Irene. La infanta hizo un esfuerzo para convocar a toda la Familia Real alternativa, la tóxica, la extraoficial, la fake. Son los dos delincuentes habituales, Juan Carlos e Iñaki, las hermanas separadas y solas, Cristina y Elena, la madre consentidora y cornuda, Sofía y los seis primos en la línea sucesoria de Leonor. La foto muestra cómo se detestan Iñaki y Cristina, él arrastra a su madre, Claire Liebaert con mala cara y Cristina se distancia, unos pasos atrás.

Están en plena tormenta por el divorcio. La hermana de Iñaki, Ana Urdangarin, vive en Barcelona y los amigos de este entorno familiar filtran a la periodista catalana Silvia Taulés de Vanitatis cómo fue la última bronca a gritos entre los exduques de Palma en un piso del sobrino de Iñaki en el Upper Diagonal. Fue el pasado 13 de julio. Jueves pasado. Es un piso de los Gui-Urdangarin en una calle de bares y discotecas de la zona alta de Barcelona. Puede tratarse del barrio de Galvany, en torno a las calles Tuset y Marià Cubí. Cristina había comido sola, no viajó con Irene, en su hotel habitual AC Suites Victoria en Pedralbes: "Una enasalada y trufa". Había pactado un encuentro cara a cara con Iñaki para aclarar la gran pregunta: ¿por qué no se han divorciado? La respuesta es muy sencilla: el dinero. Cristina se niega a pagar a su ex la fortuna que le pide como pensión mensual, 25 mil euros, más una indemnización de golpe de 2 millones. Y Juan Carlos, quien se supone que acabaría pagando, también se niega.

Iñaki exige mucho dinero. Cristina, que gana 400 mil euros en la Fundación Agá Jan, no entiende que siendo infanta tenga que trabajar mientras su ex vive de rentas con su novia Ainoha Armentia gastándose el dinero que gana Cristina. La hermana del rey está tan convencida de no ceder en este pulso con su marido que en medio de los gritos en el piso de Barcelona el jueves pasado desactivó la bomba atómica que guarda Iñaki y que reveló en exclusiva Pilar Eyre en febrero: el libro de memorias que una editorial ha pedido a Iñaki donde explique toda la porquería que oculta Casa Real. Iñaki amenazó a Cristina: "O pagas o publico el libro de memorias y lo cuento todo". Cristina le gritó a Iñaki "Ese libro de memorias, si quieres publicarlo ¡hazlo, publícalo"!. Así lo filtran a Vanitatis: "En un momento de máxima tensión, le llegó a decir que si quiere publicar unas memorias, que las publique. Todo el daño que podían provocar a Juan Carlos unas memorias de Urdangarin ya está hecho por parte de los medios y que los únicos que saldrían perjudicados serían sus hijos. Así se lo dijo a su exmarido, quien se quedó sorprendido porque de pronto perdía uno de sus ases en la manga". Cristina sale al ataque.

Iñaki y Cristina cuando se casaron pactaron unas capitulaciones matrimoniales que preveían la cantidad que Cristina pagaría a Iñaki en caso de divorcio. Y esta es la cifra que ella ahora le está pasando cada mes. El problema es que Iñaki considera que merece mucho más. Que se ha comido 2 años de prisión por culpa de Juan Carlos, que lo convenció de que ser comisionista y evasor fiscal le saldría gratis. La prisión acabó con la relación de Iñaki y Cristina, que nunca había sido idílica. Ella consentía los cuernos del marido cuando eran secretos y discretos. La infanta no quiere consentir ahora la sangría económica. El problema no es la cantidad, tanto Cristina como Juan Carlos se la pueden permitir. Tienen una fortuna oculta de 1800 millones. El problema es el orgullo herido. Cristina consintió cuernos, banquillo, juicio y prisión mientras era su mujer. Como exmujer no piensa pagar. Si Jaime de Marichalar al divorciarse no cobró nada, la Familia Real no pagará ahora nada a un adúltero y exdelincuente. Roma no paga traidores.