Hace tres años, CaixaBank extendió de cinco a siete los años de vida útil de las tarjetas de crédito para contribuir a la reducción del consumo de plástico en el proceso de fabricación de los soportes físicos bancarios. Ello teniendo en cuenta que el parque de tarjetas de la entidad financiera supera los 33 millones de unidades.
Esta iniciativa se sumó a la transición hacia un modelo sostenible al iniciar, ya en 2021, la sustitución progresiva del plástico tradicional por materiales reciclados en toda su gama de tarjetas.
Fue en 2025, cuando a través de su filial de medios de pago, CaixaBank Payments & Consumer, la entidad puso en marcha un innovador proyecto que transforma las tarjetas bancarias caducadas o en desuso en mobiliario urbano totalmente sostenible.
Para ello, CaixaBank se vale de la experiencia empresarial del grupo Benito Urban, una firma catalana especializada en el diseño y fabricación de iluminación y mobiliario urbano. Mediante un avanzado proceso de reciclaje, Benito Urban extrae los componentes metálicos del polvo y recupera el plástico -que le llega triturado por la destrucción de las tarjetas que asume CaixaBank- para integrarlo en sus líneas de producción. De este modo, los residuos se transforman en nuevo mobiliario urbano sostenible, dando vida a bancos y papeleras que mejoran los espacios públicos.
Al inicio de este verano, CaixaBank instaló los primeros 40 bancos fabricados con el plástico recuperado de las tarjetas caducadas de sus clientes en diversas localidades de Ávila. La entidad ha elegido ubicarlos estratégicamente cerca de las paradas de sus oficinas móviles (ofimóviles) que recorren la provincia, dotando así de una zona de espera cómoda a los municipios que carecían de este tipo de mobiliario urbano.
Se han reciclado 23 toneladas de plástico
Desde 2019, la entidad financiera impulsa la recuperación y el reciclaje de sus tarjetas de crédito y débito para otorgarles una segunda vida. Gracias a esta iniciativa de economía circular, ya se han reciclado 4,6 millones de unidades, lo que equivale a la recuperación de 23 toneladas de plástico. Además, en el marco de su compromiso con la transparencia, la entidad ha notificado desde 2024 a más de medio millón de clientes que sus tarjetas caducadas o en desuso ya han sido recicladas con éxito y transformadas en nuevos recursos útiles.
El proyecto no solo minimiza la producción de nuevos recursos, sino que maximiza la reutilización de los materiales existentes. Tras consolidarse como una de las primeras entidades financieras en fabricar todo su parque de tarjetas con materiales 100 % reciclados, CaixaBank evoluciona su modelo de economía circular. Ahora, la entidad cierra el círculo transformando esas tarjetas caducadas en nuevos recursos con una clara finalidad social.
