Desde hace unos años, la curiosa palabra "canibalización" aparece como una amenaza entre los negocios de energía renovable. Pero nunca lo había hecho con tanta fuerza como en los últimos meses, cuando la caída de los precios de la luz en hora solar por la gran cantidad de oferta reduce la rentabilidad y desincentiva la inversión en estos proyectos, especialmente la inversión a corto plazo o la especulativa. El rápido desarrollo español en renovables ha puesto más oferta que demanda en el sistema, pero en Cataluña este desarrollo no se ha dado. Y ahora, cuando más voluntad política hay para que crezca, la canibalización se suma a otros obstáculos: la saturación de la red, la lentitud administrativa y la oposición de ayuntamientos, agricultores y plataformas a una gran cantidad de proyectos.
El portavoz de la patronal fotovoltaica UNEFCAT, Salvador Salat, explica que "canibalización es la paradoja que se da cuando, cuantas más renovables hacemos y más energía ponemos en el mercado sin que aumente la demanda, el precio baja". "En vez de generar más ingresos, genera menos ingresos. Es un problema de abundancia", aclara. "Hemos instalado tanta renovable en España que a la hora punta de sol, el precio está por debajo del coste porque hay mucha más de la que se puede consumir", añade.
Desde Madrid, el director general de UNEF José Donoso añade que "es un problema que se acentúa en primavera y en otoño, porque hay sol y viento y además no hay aires acondicionados ni calefacciones por el lado de la demanda". "El precio medio el año pasado fue de 36 euros por megavatio hora. Es un precio un poco bajo. Pero si el promotor hace bien su trabajo, cobrará un poco más", dice Donoso. "Los inversores que han sido muy optimistas o que querían grandes retornos a corto plazo sí que se han equivocado. Pero a largo plazo, y un parque fotovoltaico es una inversión a 25-30 años, habrá más demanda, baterías y más retorno", añade. Los contratos a largo plazo (PPA) están además protegidos de esta variabilidad de precios: no se benefician de las subidas, pero tampoco sufren las bajadas, como una hipoteca a tipo fijo.
Aunque reconoce que es "una amenaza", Salat es optimista en cuanto a Cataluña y las soluciones a medio plazo. "Es necesario que crezca la electrificación, la demanda", dice, posicionamiento que comparte Albert Banal Estañol, profesor de la Universitat Pompeu Fabra - Barcelona School of Management (UPF - BSM). "Hay que buscar formas de que sea rentable, ya sea con almacenamiento, con más electrificación o nuevas subastas públicas que ahora no saldrían desiertas", añade Banal.
Salat explica que "lo que hace que la luz sea muy cara durante el día es que hay mucha más disponibilidad que durante la noche", pero esto podrá equilibrarse cuando se incorporen las baterías de almacenamiento al sistema. Lo que hacen es guardar la electricidad proveniente de la fotovoltaica (o de la eólica) para hacerla servir cuando no hay sol o viento. España reguló hace poco las baterías y se encuentra ahora en proceso de desarrollo de proyectos, por lo que todavía tardará un poco en trasladarse al mercado. "Esto reducirá los diferenciales entre día y noche y, con el aumento de la demanda, acabaremos teniendo un precio muy estable", defiende Salat.
Cuando las nucleares cierren, además, también habrá menos energía disponible y eso compensará un poco los precios. Además, Salat ve una ventaja competitiva en Cataluña, justamente procedente de su parálisis en renovables. "En las regiones donde hay muchas renovables, se da un fenómeno, el curtailment, que es el apagado forzoso de generación cuando hay un exceso de energía. En Cataluña esto no se da, porque no hay tantas renovables, vienen de otros puntos de España. Y eso hace que las inversiones aquí puedan ser más productivas que en otros lugares", explica.
"Tenemos unos precios desincentivadores, pero el mercado se autorregulará", dice Salat, que cree que la caída de precios es más "un freno a la especulación" que a la inversión. "Sí que estamos viendo más problemas para financiar los proyectos y cambio de manos de empresas o de parques. No será muy positivo, pero algunas empresas grandes pueden absorber otras pequeñas por dificultad de financiación", reconoce. Más instrumentos financieros del sector público para promotores pequeños pueden compensar en parte este riesgo, dice.
Banal reconoce que es "preocupante" el efecto de la canibalización de precios, pero ve "mecanismos para que sea rentable" la electricidad. Desplazar más demanda a las franjas diurnas, acelerar la electrificación de la industria y de los automóviles e incorporar baterías son algunas de las soluciones. Pero Banal cree que "Europa está dando pasos atrás" en su apuesta por las renovables, como la flexibilización de los plazos para descarbonizar la automoción. "Es verdad que el inversor puede decidir esperar a que suban los precios para invertir, pero también los hay que tienen una visión a largo plazo. También es necesario que desde las instituciones se transmita un mensaje de estabilidad y compromiso con las renovables", completa.
Ni Salat ni Banal creen que los 3.600 MW renovables que tiene Cataluña en tramitación estén en peligro por la canibalización. Pero es que hacen falta 8.000 más que estos para llegar a los objetivos de 2030 y eso es prácticamente el doble de lo que hay instalado, 5.000 MW que cuentan los 1.800 de hidráulica.