FETEN, la Feria Internacional de Artes Escénicas para niños, niñas y familias de Gijón, como nos indica su página web, se ha consolidado como el principal punto de encuentro de los profesionales del sector infantil de las artes escénicas en España. Su característica distintiva es la de crear además un evento ciudadano que hace del espacio un laboratorio en vivo de las preferencias y tendencias de los públicos actuales y futuros de la escena española.

En la edición de este año, la obra de teatro Yo nací en un surco de judías obtuvo el premio al mejor espectáculo. Es una obra que trata de responder a la pregunta de por qué cada vez menos gente quiere dedicarse a la agricultura y a la ganadería.

Mucho más que una obra de teatro

Pero es mucho más que una obra de teatro. Forma parte integral de un proyecto científico, el proyecto FARM (Factors Shaping Farmer Renewal and Farming Models), una iniciativa de ciencia ciudadana que trata de entender con una mirada de género qué factores favorecen el asentamiento de jóvenes agrarios en zonas rurales poco pobladas y la incorporación y adopción de modelos ambientalmente sostenibles. Se pregunta por qué cada vez menos gente quiere producir alimentos, por qué es un oficio tan masculinizado, por qué los modelos sostenibles son tan minoritarios y cómo todo esto está relacionado con la despoblación y el género.

Para ello propone un enfoque de ciencia social ciudadana en el que personas no académicas participen en las diferentes fases del proyecto científico de ciencias sociales. En concreto, estudiantes de FP agraria, organizaciones de la sociedad civil y tomadores/as de decisiones participaron en el codiseño de las herramientas metodológicas para generar conocimiento al mismo tiempo que dinamizar un ambiente crítico y participativo.

El proyecto fue desarrollado en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC) y capitaneado por Petra Benyei. Estuvo financiado por el Observatorio Social de la Fundación «la Caixa» en su convocatoria Social Research Call 2023.

Un derroche de emociones

He tenido el privilegio de poder asistir a una representación de la obra, que tuvo lugar en Madrid en el CaixaForum. He de confesar mi escepticismo inicial ante esta iniciativa, esta “mezcolanza” entre investigación científica, política agraria y teatro, y que entré en el auditorio con cierto pesimismo.

Rápidamente, me invadieron emociones. Todas las frases pronunciadas por las actrices han sido extraídas de las más de 60 horas que sumaron las entrevistas realizadas; respiran autenticidad, exigencia de dignidad y necesidad de reconocimiento social para una profesión demasiado olvidada, cuando no despreciada.

La obra se ha representado hasta ahora en Jarandilla de la Vera (Cáceres), Teruel, Palencia, Toledo, Gijón, Puebla de Sanabria, Pontevedra, Madrid, Cabra (Córdoba) y Gordoncillo (León). En verano hay una función confirmada el 23 de agosto en Pozuel de Ariza, Soria.

A partir de septiembre empezará la gira del otoño, con funciones en Pamplona, Alcorcón, Cartagena, Murcia, Sevilla, València, Menorca, Segovia y más sitios aún por confirmar. Lo mejor es consultar la web.

El espectáculo aportó experiencias, emociones, poesía y belleza a las conclusiones científicas

Esta socióloga invitó a la compañía Almealera, dirigida por Laura Santos, a formar parte del Proyecto FARM. El reto para la compañía consistía en hacer una pieza escénica y el aunar arte y ciencia.

Laura Santos y Petra Benyei realizaron talleres con alumnado de Centros de Formación Agraria en Palencia, Cabra, Cáceres y Teruel. De estos extrajeron un mapeo muy amplio de factores que favorecen y dificultan el relevo generacional agrario y después elaboraron una entrevista. Esta sirvió a la artista para profundizar entrevistando a ganaderas y agricultoras en diez provincias de cinco Comunidades Autónomas distintas.

El equipo científico apoyó en el diseño y búsqueda de perfiles diversos para las entrevistas. Aportó datos y, finalmente, revisiones de la dramaturgia. Al mismo tiempo, el espectáculo aportó experiencias, emociones, poesía y belleza a las conclusiones científicas, cruzando las fronteras de personas expertas en el tema.

Para construirla, Laura Santos ha recorrido 3.635 kilómetros por zonas poco pobladas de España preguntando esto a ganaderas y agricultoras. En sus casas, huertas, naves, fincas, recogiendo fruta, regando bancales o pastoreando, compartieron por qué se dedican a este oficio y por qué les cuesta vivir de él.