¿Qué es un fondo buitre?
- Xavier Alegret
- Barcelona. Lunes, 5 de octubre de 2026. 05:30
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El Boletín Oficial del Estado (BOE) es un documento sagrado. Va a misa. Lo que se publica en él es ley. Por eso, su lectura es más bien pesada, con un lenguaje que obligatoriamente debe ser técnico y jurídico. No debería incluir, pues, opiniones, adjetivos valorativos ni conceptos equívocos. Esto sí que pasó, sin embargo, el pasado miércoles, cuando el primero de los decretos de vivienda publicados en el BOE contenía dos veces el sintagma "fondos buitre".
El decreto no prosperó, pero lo que sí que ha prosperado es la generalización del concepto fondos buitre como sinónimo de fondos de inversión, especialmente si se dedican al sector inmobiliario. Pero esto es un error, y es uno de los errores del BOE. El otro es utilizar un concepto que no existe en el ámbito legal y societario. Existen los fondos de inversión, las sociedades de inversión inmobiliaria (socimi), las empresas inmobiliarias y otros tipos de fondos y empresas, pero ninguno con esta denominación. Por lo tanto, aunque se utilice informalmente, un decreto publicado en el BOE no debería emplearlo.
¿Qué es un fondo buitre? Legalmente, nada, pero sí que es cierto que en el mundo de los negocios el concepto ha hecho fortuna. Eso sí, no tiene nada que ver con el sector inmobiliario, ya que invierte en empresas. Los fondos buitre son aquellos que compran empresas que pasan por serias dificultades económicas y financieras; a menudo están en concurso o a punto de quebrar, a precio de saldo para sacar el máximo beneficio del cadáver. La trocean, venden lo que tiene algún valor, malvenden lo que no lo tiene y, en el mejor de los casos, se quedan con lo que creen que pueden reflotar para revalorizarlo y venderlo más caro en pocos años. Son buitres porque ven la víctima –empresa– moribunda y sacan el máximo beneficio de ella. Un piso no es carroña, es más bien oro.
El uso de esta expresión para los inversores en ladrillo viene de la crisis inmobiliaria y financiera de 2008. De repente, miles de familias perdieron sus casas a raíz de la subida de los tipos de interés y, sobre todo, de la pérdida del empleo, y los bancos y cajas que les habían dado la hipoteca no se los podían quedar porque destruía sus balances. La banca también estaba en crisis, las cajas caían como moscas y el Banco Central Europeo les obligó a deshacerse de los pisos.
El concepto fondos buitre no existe legalmente, pero sí que hay fondos conocidos así. No obstante, no invierten en pisos sino en empresas
Entonces fue cuando aparecieron los fondos de inversión, que empezaron a quedarse con miles de pisos. Los conseguían muy baratos, ya que compraban muchos y para los bancos era preferible no tenerlos en su balance antes que intentar hacer caja, y también colocaban deuda morosa o en peligro de morosidad. Por lo tanto, el fondo compraba pisos vacíos y pisos llenos, pero con impagos, que se acababan desahuciando.
Con este papel, los fondos enseguida empezaron a ser señalados como los grandes beneficiados de una situación desgraciada para casi todo el mundo, motivo por el cual se les empezó a llamar buitres desde los partidos y asociaciones de la izquierda. El motivo se entendía, y muchos fondos tampoco lo combatían cuando hacían actuaciones éticamente cuestionables; quizás por eso, la izquierda ha acabado imponiendo el concepto también a partidos de centro-derecha. Pero es erróneo.
Si bien los fondos compraron los pisos a precios muy baratos, el valor había bajado y eran una patata caliente para el sector financiero y para el Estado. Es cierto que en algunos casos se han pasado de la raya, echando a inquilinos de bloques enteros con malas prácticas, el llamado mobbing inmobiliario. Pero también lo es, y esto nunca se recuerda, que fueron la única solución que apareció para aquella patata caliente. Sí, sacaron beneficio; eso es lo que hacen las empresas e inversores, o intentan.
¿Alguien se ha preguntado alguna vez qué hubiera pasado con aquellos millones de pisos si no los hubieran comprado los fondos? Los bancos lo habrían pasado peor, y alguno más habría quebrado, cosa que habría obligado a rescatarlo con dinero público, como se hizo con Bankia o Caixa Catalunya. ¿Se los podría haber quedado el Estado? Difícil, dada la crisis que disparó deuda y déficit público, con la prima de riesgo a niveles nunca vistos y Bruselas enviando a los hombres de negro a Madrid para controlar las cuentas del Estado. Ya hizo, cuando pudo, el banco malo (la Sareb) para acabar de ayudar a sanear los bancos, y más de 15 años después, ya se ha visto que no ha sabido gestionar la vivienda. Es uno de los grandes tenedores de viviendas, y el que tiene más vacías, y suda tinta para sacar una al mercado.
Los gobiernos, los grandes culpables de la crisis de la vivienda, en lugar de entenderse con el sector inmobiliario para generar oferta, lo criminalizan
Aunque, repito, en algunos casos la actuación de los fondos en la vivienda no ha sido correcta, o ha sido directamente delictiva, no tiene nada que ver con lo que hacen los fondos buitre ni con la especulación, otro concepto que se utiliza con un significado erróneo. El objetivo de un fondo que compra un bloque de pisos, o un paquete de viviendas, es sacarle el máximo rendimiento. Por lo tanto, es habitual que invierta en ellos y los reforme. No destripa el cadáver; da valor al activo. Y tanto si lo vende como si lo alquila, lo pone en el mercado. Sí, más caro, pero porque tiene más valor y, sobre todo, porque hay poca oferta. Esto es lo contrario a especular, que es comprar, no hacer nada, esperar a que suba el precio y vender.
Una de las preguntas del millón de todo esto es: si queremos que haya un parque de alquiler importante para que los jóvenes puedan emanciparse y la gente que necesita una vivienda la encuentre a precio asequible, pero no se construye y rechazamos el capital privado, ¿de dónde tiene que salir esta oferta? ¿Cómo se tiene que generar?
Una respuesta fácil es que sea público. De acuerdo, pero en este caso, ¿por qué el Estado y las administraciones no promueven vivienda? ¿No son, entonces, los gobiernos los principales culpables de la falta de vivienda por no hacerla o promoverla? Sí, claramente, pero en lugar de hablar, entenderse y asociarse con aquellos que tienen los pisos, y el dinero para hacerlos, los criminalizan y los llaman buitres constantemente e incluso en el BOE. Y mucha gente, la que más necesita estos pisos, cae en su trampa.