Permítanme por una vez la licencia de este escrito, ya que son muchos los años que llevo enredado en el bucle de la financiación autonómica española. Hemos visto de todo color, y siempre con los catalanes a los pies de los caballos, comiéndose el marrón en beneficio de muchos. Los gallegos contemplándolo desde el rellano de la escalera, los isleños y valencianos ausentes, y los vascos con una sonrisa lejana.

Resumo metafóricamente la situación tal como la veo.

El PSOE y ERC se han unido: son pareja de hecho. Quieren engendrar porque así creen que reafirmarán mejor su convivencia (en el Ayuntamiento, en la Generalitat), aunque proceden de linajes diferentes y no hablan el mismo idioma a pesar de una cierta entonación progre. Como hace tiempo que se conocen, saben que es sexo más que amor. Y optan por la fecundación in vitro, ya que no pueden esperar más, deseando que la criatura nazca con un pan bajo el brazo (perdón: un presupuesto). Los familiares de ambos bandos se oponen al matrimonio de conveniencia: sus cromosomas parecen ser incompatibles y es así de alto riesgo procrear un engendro que no acabe satisfaciendo las razones ocultas de ambos.

Se han juntado PSOE y ERC: son pareja de hecho. Quieren engendrar porque piensan que reafirmarán mejor su convivencia, aunque proceden de linajes diferentes y no hablan la misma lengua

El embarazo se ha hecho esperar. Pero, albricias, al final una ecografía detecta una criatura. La ecografía de momento es borrosa y no permite un análisis genético: el feto se mueve, pero no se identifica ni siquiera el género.

Siendo raquítico, se le suministran hormonas a gusto y gana (dinero, quiero decir). Pero la familia no está contenta: los ADN parecen incompatibles. Los cuñados cercanos a cada lado de la pareja repudian el riesgo fetal que supone. La pareja, intranquila, pide fórceps ahora que aún late la criatura y no han comenzado las infidelidades por compromisos de uno a espaldas del otro. ¿Nacerá? ¿Sobrevivirá? ¿Tendrá el desarrollo biológico que no desean los hoy abortistas?

Se le suministran hormonas a gusto y gana (dinero, quiero decir). Pero la familia no está contenta: los ADN parecen incompatibles

Me perdonarán por todo lo anterior. Mi dedicación a la cuestión como profesor universitario de Hacienda Pública, como miembro de la Comisión de reforma de la financiación autonómica de 2017, en la que participé como experto balear, también en la última comisión estatal para la reforma tributaria de 2021, y más anteriormente aún como experto del Ministerio de Economía y Hacienda para la estimación de las balanzas fiscales realizada por el Instituto de Estudios Fiscales, me ha forzado a pensar el tema de esta manera.

Creo, por tanto, que me puedo permitir dar hoy un aviso de "riesgo fetal" para la propuesta presentada y una muestra más de que lo que es realmente fatal son las coordenadas por las que transita la política española actual