Hasta hace poco, la inteligencia artificial respondía preguntas, pero hoy empieza a actuar. La diferencia es decisiva, ya que un asistente conversacional describe el camino al supermercado; en tanto, un agente abre la aplicación, elige los productos, paga y coordina la entrega, y el usuario solo confirma. La prensa técnica bautizó esta categoría con un nombre nuevo: agéntico, del inglés agentic. El término describe a un programa que ejecuta tareas en nombre de su dueño y opera varias aplicaciones a la vez.

China desplegó este modelo antes que el resto del mundo. El observador atento aprende más de los tropiezos chinos que de las promesas occidentales y conviene revisar el ensayo.

Lo que China hizo

En diciembre de 2025, la empresa ByteDance lanzó un teléfono con su asistente Doubao integrado al sistema operativo. El equipo se llamó Nubia M153 y se fabricó junto a ZTE. La máquina prometió ordenar comida, comparar precios, comprar entradas y administrar la rutina diaria sin intervención humana; pero solo se vendieron treinta mil unidades.

En febrero de 2026, Alibaba, Tencent y ByteDance regalaron promociones masivas durante el Año Nuevo Lunar para empujar el uso, y Doubao alcanzó 100 millones de usuarios activos diarios durante esa semana.

China desplegó los agentes antes que el resto del mundo, pero se aprende más de los sus tropiezos que de las promesas occidentales

En mayo de 2026, Alibaba integró su modelo Qwen con Taobao y Tmall y le dio al agente acceso a más de 4.000 millones de productos. El cliente podía pedir un café por chat y la máquina lo despachaba.

Esa es la versión luminosa del relato; sin embargo, la versión real contiene varias trampas.

Primera trampa: la adopción comprada

La cifra de 600 millones de usuarios chinos se citó en revistas occidentales como evidencia del avance. Sin embargo, pocas notas aclararon que esos usuarios consumieron servicios gratuitos en plena campaña promocional cuando los agentes se ofrecieron sin costo para conquistar terreno. Los gigantes saben que la gratuidad no es sostenible porque tarde o temprano regresará la recomendación pagada, es decir, la publicidad encubierta. El usuario que delegó la compra recibirá lo que mejor pague el anunciante.

La segunda trampa fue el bloqueo mutuo, y explica por qué el Nubia M153 chocó contra una pared. La aplicación de mensajes WeChat lo desconectó al detectar comportamiento automatizado. Alipay limitó sus transacciones y Taobao restringió la operación. Por su parte, los bancos prohibieron el acceso. ByteDance terminó suspendiendo funciones para no enojar más a sus competidores. La promesa de un agente universal que opera todas las aplicaciones se estrelló contra el modelo de negocios de los dueños de esas mismas aplicaciones. Una app que pierde el control del usuario pierde el control de los ingresos.

Un asistente que actúa con autonomía es también un sensor permanente sobre la vida del dueño

El tercer infortunio estuvo en la filtración silenciosa, cuando un video viral mostró un saldo bancario espejado en otros dispositivos del mismo usuario. La memoria del agente almacenó el dato y la red lo replicó, al tiempo que el daño no se reparó. Datos financieros, hábitos de consumo, direcciones, costumbres íntimas; todo pasa por el agente. Un asistente que actúa con autonomía es también un sensor permanente sobre la vida del dueño y pocos usuarios lo aceptan cuando entienden el alcance.

La cuarta dificultad estuvo en el error pequeño que se multiplica. En este caso, un usuario pidió un café especial y recibió uno con sabor a vinagre de pétalos de rosa. La anécdota divirtió, pero la repetición del error preocupa. El Informe Internacional sobre Seguridad de la Inteligencia Artificial de 2026 documentó que los agentes fallan más cuando deben ejecutar tareas de varios pasos. Puesto que cada paso suma probabilidad de error, cuando el fallo involucra dinero, contratos o medicamentos, el chiste deja de ser chiste.

Muchos analistas occidentales presentaron a China como ganadora de la carrera, pero ante el falso adelantamiento apareció la quinta trampa. China desplegó primero porque ya contaba con pagos digitales universales, logística densa y superaplicaciones maduras. Las condiciones materiales facilitaron el experimento, pero esas mismas condiciones provocaron el bloqueo. El que llega primero no siempre llega más lejos y a veces solo descubre los obstáculos antes que el resto.

Lo que Occidente despliega

El usuario occidental no escapa al fenómeno, así OpenAI lanzó Operator y Atlas, agentes que navegan páginas web y completan tareas. Anthropic ofreció Claude Cowork, capaz de controlar el escritorio de la computadora. Google integró agentes en Gemini y los conectó al navegador. Microsoft empujó agentes dentro de toda la suite de Office. Perplexity vendió Computer, un sistema que coordina diecinueve modelos distintos. La carrera es global. Europa y América Latina la reciben enseguida.

Primero, ningún agente trabaja gratis para siempre; la cuenta llegará en forma de suscripción, comisión sobre cada compra o recomendación pagada por la marca preferida del anunciante.

Segundo, los dueños de las aplicaciones decidirán qué agente entra y qué agente queda afuera. Apple, Amazon, Meta y Google ya estudian cómo cerrar puertas a los agentes ajenos al tiempo que la regulación europea intentará abrirlas. Entre tanto, la pelea ya empezó.

Por ahora el agente rinde como herramienta cuando opera bajo supervisión. Cuando opera solo, sin control, los errores escalan

Tercero, el agente acumula datos sensibles para funcionar; así el usuario que delega también entrega. Por lo tanto, conviene preguntar antes de aceptar.

Cuarto, las tareas simples funcionan, pero las cadenas largas fallan. Pedir el resumen de cinco notas es seguro, al tiempo que encargar un viaje completo con pagos, reservas y aduana es temerario.

En último lugar, por ahora el agente rinde como herramienta cuando opera bajo supervisión. Cuando opera solo, sin control, los errores escalan y la diferencia entre asistente útil y desastre administrado pasa por ese detalle.

El ensayo chino enseñó más por lo que falló que por lo que logró. Conviene mirarlo despacio antes de pulsar el botón de confirmación.

Las cosas como son.