Desde siempre, las ONG han confiado en que sus historias pudieran despertar empatía con el objetivo de conseguir apoyo. Sabemos que detrás de cada proyecto hay personas y contextos que no se pueden reducir a cifras, pero en una sociedad como la de hoy en día, donde hay exceso de información por todos lados, nos planteamos: ¿cómo hacemos para que las historias no se pierdan antes de ser escuchadas? Aquí es donde la inteligencia artificial puede marcar la diferencia. No estamos hablando de grandes desarrollos, sino de herramientas que nos ayuden a entender a quién queremos llegar y cómo podemos hacerlo de forma significativa.
Una de las cosas más interesantes que hemos visto trabajando en el tercer sector es cómo las historias pueden llegar a “quien de verdad importa”. Hablamos de aquellos pequeños grupos de personas que, aunque muy distintos entre sí, comparten preocupaciones, intereses o motivaciones. De este modo, vamos más allá del puro marketing. Estas herramientas nos permiten explorar la capacidad de diferentes narrativas a la hora de sensibilizar y mover a públicos muy variados.
Y es que una misma historia se puede contar de muchas maneras diferentes sin perder autenticidad y aumentando las posibilidades de que alguien se sienta interpelado. Aun así, ya sabemos que en este nuevo mundo de la inteligencia artificial todo tiene un riesgo, como que el uso indiscriminado de la IA puede llevarnos a crear emociones sin fundamento real. Y, ¿qué podemos hacer al respecto? La clave es entender que el uso de la tecnología debe ayudarnos a potenciar nuestra voz y nuestras historias sin perder el sentido de lo que contamos.
No es cuestión de automatizar todo; es cuestión de aprender a usar la IA como compañera de creatividad, como un espejo que refleja lo que el público necesita escuchar y nosotros queremos compartir. Además, la inteligencia artificial abre una oportunidad clave para medir algo que hasta ahora era difícil de captar: el impacto real de una historia. No solo en términos de alcance, sino en cómo genera conversación, reflexión o compromiso.
Entender qué relatos provocan una respuesta genuina nos ayuda a aprender, a ajustar el mensaje y, sobre todo, a ser más honestos con la forma en que contamos lo que sucede sobre el terreno. Esto implica también una responsabilidad: usar la IA con criterio, ética y sensibilidad. En el tercer sector no se trata de optimizar emociones, sino de respetar a las personas que protagonizan las historias. La tecnología debe estar al servicio del propósito social, ayudándonos a amplificar realidades sin simplificarlas ni instrumentalizarlas.
En Worldcoo, recibimos todos los días decenas de propuestas de proyectos de ONG de todo el mundo. Leemos muchas historias. Al revisar tantas narrativas, percibimos que las historias que mejor conectan no son necesariamente las más largas ni las más dramáticas, sino las que hablan directamente a las personas correctas, en el momento adecuado y de manera auténtica. Por eso creemos que contar historias sociales hoy no es solo cuestión de creatividad, sino de estrategia y de entender a quién queremos llegar, sin perder la voz humana que hace que cada proyecto cobre sentido.
TRIBUNA ON IA
¿Y si tus historias pudieran llegar a quien realmente quiere escucharlas?
Llega la Tribuna IA, a cargo de Tania Quintero (Worldcoo)
- Tania Quintero
- Barcelona. Miércoles, 18 de febrero de 2026. 05:30
- Actualizado: Miércoles, 18 de febrero de 2026. 18:35
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