La IA y la robotización inciden de manera desigual según el tipo de ocupación. En Catalunya, el 15,3 % de las personas ocupadas trabajan en empleos en los que la IA podría automatizar más del 50 % de las tareas. En este sentido, se muestra la relación entre el marcador de exposición a la IA de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el peso de cada categoría ISCO20 en la ocupación en Catalunya. Los resultados revelan una distribución significativamente homogénea: los empleos con más ocupación —que superan el 5 % de población ocupada—, como personal de limpieza, vendedores de tienda o atención al personal en servicios de salud, presentan una exposición baja. En cambio, los administrativos de oficina, trabajadores de información al cliente o agentes de ventas muestran una exposición elevada.
Así pues, se estima que un 5,5% de los puestos de trabajo en Catalunya tienen un grado muy alto de exposición a la IA y un 23,1% adicional, un grado alto con porcentajes superiores a los de los países con ingresos elevados, donde un 17,3% tiene un riesgo de exposición alto o muy alto. La transformación del mercado laboral catalán ha generado una polarización clara por cualificación y por salarios. Entre 2008 y 2025, las ocupaciones intermedias —administrativas y manuales— se reducen 11,2 puntos porcentuales (p.p.), mientras que crecen con fuerza los trabajos más cualificados (+9,6 p.p.), hecho que evidencia la sustitución de tareas repetitivas y una complementariedad de tareas más creativas y dinámicas.
Por otro lado, los trabajos menos cualificados se mantienen bastante constantes con un aumento moderado (+1,64 p.p.). Un patrón similar se observa en la evolución salarial: entre el 2000 y el 2022 aumenta el peso de los trabajos menos remunerados y mejor remunerados, mientras que los del segundo y tercer quintiles retroceden de manera notable, especialmente en Cataluña. En este caso, destaca que la población ocupada ha crecido un 38 % desde el año 2000, la gran mayoría de la cual es de origen extranjero.
¿Ser más digitales nos iguala?
A grandes rasgos, la digitalización también ha ampliado las desigualdades laborales: las ocupaciones de alta cualificación se acercan a los 40.000 euros anuales, mientras que las de baja cualificación se mantienen cerca de los 20.000 euros, con brechas que también se manifiestan por género, edad y territorio, especialmente en el AMB. El mercado laboral no destruye ocupaciones de manera masiva, pero sí que redefine su contenido, lo que exige una adaptación constante. En este contexto, la tecnología crea oportunidades y riesgos de manera simultánea, y su impacto final dependerá de la capacidad del sistema formativo y empresarial para garantizar que las ganancias lleguen al conjunto de trabajadores.