La acelerada irrupción de las soluciones de inteligencia artificial en las organizaciones y su impacto en la empleabilidad tendrá un proceso gradual, cuyo grado de influencia dependerá de cómo las empresas adopten estas tecnologías, las integren en los procesos de trabajo y desarrollen las competencias necesarias para aprovecharlas. Los expertos detectan que, con la implantación de la IA, las empresas necesitan reforzar la búsqueda de información fiable y su verificación. 

En este sentido, el tercer informe bienal Indicadores de Competencias Digitales y Empleabilidad, impulsado por el Observatorio de Competencias Digitales y Empleo, concluye que las habilidades de información han disminuido en el conjunto de las competencias digitales de la población activa, especialmente entre las generaciones más jóvenes. "Ser joven no garantiza ser competente digitalmente, y el déficit está sobre todo en las habilidades de información", manifiesta Hannah Valério, investigadora social de IMANcorp Foundation, responsable de la elaboración del estudio, juntamente con Rafael Merino, director científico del estudio y coordinador del Grup de Recerca Educació i Treball (GRET) de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Los expertos destacan que, en un contexto de saturación de contenido, es esencial que los más jóvenes vean "la importancia tanto de la búsqueda en fuentes fiables como de la verificación de lo que recibimos de forma pasiva por redes", reconoce Hannah Valério. Esta evidencia corrobora que en el mercado laboral no siempre se puede asociar edad y capacidad digital. Los investigadores Hannah Valério y Rafael Merino debatieron recientemente con diversos empresarios este aspecto durante una mesa redonda. En el decurso de la misma se apuntó que los profesionales sénior están haciendo, por el momento, un mejor uso de la inteligencia artificial gracias a sus habilidades de información. 

Con esta perspectiva, expertos y representantes de las diversas empresas e instituciones educativas, insistieron en la necesidad de reforzar el pensamiento crítico y la formación de quienes se incorporan al mercado laboral y la forma en que acceden a la información. Entre las ideas en común, la mesa destacó que la competencia digital depende del uso que se hace de la tecnología y de su aplicación a las necesidades de cada puesto. Los ponentes estuvieron de acuerdo en que la familiaridad con las redes sociales no garantiza un uso competente de las herramientas digitales en el ámbito laboral.

Se aprecia que hay un cambio de modelo, puesto que se ha pasado de la búsqueda activa de información hacia otro caracterizado por un consumo más pasivo de contenidos, una tendencia que parece especialmente acusada entre los jóvenes.

Expertos, investigadores y el mundo empresarial debatieron sobre las competencias digitales y la empleabilidad.
Expertos, investigadores y el mundo empresarial debatieron sobre las competencias digitales y la empleabilidad.

Entra en duda el concepto del nativo digital 

El informe bienal Indicadores de Competencias Digitales y Empleabilidad detalla que, si bien la edad constituye uno de los principales factores asociados a las diferencias en competencias digitales, en esta última edición este concepto se ha visto un poco alterado. Los datos avalan que los grupos más jóvenes (16–25 años) presentan un nivel de competencias digitales inferior al de los grupos de 26–35 y 36–45 años. "Este resultado entra en contradicción con la idea de que una menor edad implica necesariamente un mayor nivel de competencias digitales y pone en duda el concepto de nativos digitales, según el cual las personas nacidas en un contexto de mayor exposición a las tecnologías serían, por ese hecho, más competentes en su uso", se analiza.

Otro aspecto importante para encajar competencias digitales y empleabilidad es la capacidad para la resolución de problemas. Esta competencia es la dimensión que más avanza en el periodo más reciente de los estudios y se consolida como el principal elemento diferenciador de la competencia digital. El uso de la banca electrónica, la formación en línea, la instalación de aplicaciones, o la gestión de archivos en la nube es la dimensión de mayor crecimiento en el último periodo analizado y los aspectos que más diferencian a la población activa. 

Por su parte, la habilidad de comunicación es la dimensión más madura entre la población española. El correo electrónico, la mensajería, las videollamadas y las redes sociales forman ya parte de la vida cotidiana de la mayoría de la población, por lo que se registran pocos cambios respecto al informe precedente de 2022. Es de destacar, además, que el margen de mejora se concentra en las personas mayores, con menor nivel educativo o menores ingresos.