OpenAI está ultimando los preparativos para una posible salida a bolsa que podría tener lugar a finales de año. Este movimiento se enmarca en una estrategia más amplia de la compañía para impulsar sus ingresos y ganar cuota de mercado frente a sus competidores en el sector de la inteligencia artificial. El calendario de la oferta pública inicial de acciones se situaría previsiblemente en el cuarto trimestre del año, aunque la fecha definitiva continúa sujeta a posibles modificaciones. Fuentes conocedoras del proceso citadas por la cadena norteamericana CNBC han indicado que OpenAI está reforzando su equipo de dirección financiera con perfiles especializados en la relación con inversores, un movimiento habitual en las compañías que se preparan para debutar en los mercados bursátiles.
La información publicada por la CNBC revela que Fidji Simo, responsable del área de aplicaciones de la empresa, transmitió recientemente en una reunión interna que OpenAI ha comunicado a empleados e inversores que está "orientando agresivamente" su actividad hacia casos de uso de alta productividad en ámbitos empresariales. Este cambio de enfoque responde a la necesidad de monetizar la inmensa base de usuarios que la compañía ha acumulado desde el lanzamiento de ChatGPT. El grupo, que impulsó el auge de la inteligencia artificial generativa con el lanzamiento de su chatbot en 2022, cuenta actualmente con más de 900 millones de usuarios activos semanales. Su estrategia pasa ahora por convertir esta base en clientes que hagan un uso más intensivo de la capacidad computacional, transformando ChatGPT en una herramienta de elevada productividad para entornos profesionales.
La competencia en el mercado corporativo
Este movimiento estratégico se produce en un contexto de competencia creciente en el mercado corporativo de la inteligencia artificial. Google y Anthropic, esta última también impulsada por importantes inversiones, buscan ganar presencia en este segmento y, en el caso de Anthropic, también valoran una posible salida a bolsa en un futuro próximo. La presión competitiva ha llevado a OpenAI a activar el pasado mes de diciembre un plan interno para mejorar ChatGPT, que ha implicado la reducción de inversiones en áreas como salud, comercio electrónico y publicidad. Esta reorientación de recursos refleja la prioridad que la compañía otorga a fortalecer su posición en el mercado empresarial. En el ámbito financiero, OpenAI ha ajustado a la baja sus previsiones de inversión en infraestructuras después de anunciar objetivos muy elevados para 2025.
Ante los 1,4 billones de dólares planteados inicialmente por su consejero delegado, Sam Altman, la compañía sitúa ahora el gasto en capacidad de cómputo alrededor de los 600.000 millones de dólares hasta el año 2030. Este ajuste refleja una aproximación más realista a las necesidades de inversión, después de unas primeras estimaciones que algunos analistas consideraron excesivas. La compañía prevé ingresos superiores a los 280.000 millones de dólares en este mismo horizonte temporal, con aportaciones equilibradas entre el negocio de consumo y el empresarial, en línea con la nueva orientación estratégica que pone énfasis en el segmento corporativo.
