El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, ha presentado una reclamación judicial por un valor máximo de 115.000 millones de euros contra OpenAI y su principal aliado, Microsoft. La demanda, presentada este viernes ante un tribunal federal, argumenta que ambas empresas han obtenido beneficios económicos extraordinarios gracias al apoyo decisivo que Musk prestó en la fase inicial de la empresa emergente de inteligencia artificial.
Según su reclamación, estos beneficios constituyen un "enriquecimiento indebido" del que él, como cofundador y principal financiador en los inicios, tiene derecho a recuperar una parte sustancial.
El documento judicial detalla las estimaciones económicas en las que se basa la reclamación. El experto financiero contratado por el equipo legal de Musk, el economista C. Paul Wazzan, ha calculado que OpenAI habría obtenido un beneficio situado entre los 56.000 y los 93.000 millones de euros. Paralelamente, Microsoft, como socio tecnológico e inversor mayoritario tras la reestructuración de la entidad, habría obtenido ganancias adicionales de 21.600 millones de euros.
El núcleo del conflicto reside en la transformación de OpenAI. Musk cofundó la organización en 2015 como una entidad sin ánimo de lucro, con la misión declarada de desarrollar inteligencia artificial general (AGI) de manera segura y en beneficio de la humanidad. El magnate abandonó el consejo en 2018, y posteriormente, OpenAI llevó a cabo una reestructuración que dio lugar a la creación de una filial con fines lucrativos, captando una inversión masiva de Microsoft.
Musk sostiene que esta evolución supuso una violación del pacto fundacional original y que las actuales estructuras, especialmente tras el éxito comercial global de ChatGPT, han desvirtuado completamente aquella misión inicial.
En su escrito, Musk no solo cuantifica su contribución financiera inicial, aproximadamente 32 millones de euros, que representó alrededor del 60 % del capital en los primeros años, sino que también describe una aportación instrumental más amplia.
Esta incluye su rol activo en el reclutamiento de los primeros y clave empleados, la facilitación de contactos decisivos dentro del sector tecnológico y la concesión de credibilidad y notoriedad al proyecto en una fase en la que era una iniciativa incipiente. Su comparación es la de un inversor inicial en una empresa emergente que, al ver revalorado su esfuerzo de forma exponencial, tiene derecho a una participación proporcional en los beneficios futuros.
Las compañías demandadas, OpenAI y Microsoft, han rechazado con firmeza las acusaciones y la metodología de cálculo. En una presentación separada también realizada el viernes, han pedido al juez que limite radicalmente el testimonio del experto de Musk, calificando su análisis de “inventado”, “incomprobable” y “sin precedentes”.
Las defensas han argumentado que la reclamación busca una transferencia “inverosímil” de miles de millones desde una organización sin ánimo de lucro y su socio actual hacia un antiguo donante que, a estas alturas, se ha convertido en un competidor directo a través de su propia empresa, xAI, y su chatbot Grok.
OpenAI ha emitido un comunicado calificando la demanda de "infundada" y parte de una campaña de "acoso" por parte de Musk. Por su parte, un portavoz legal de Microsoft ha negado cualquier evidencia que pueda sostener la acusación de que la compañía hubiera "ayudado o instigado" a OpenAI en las acciones que Musk considera una violación contractual.
Un juez del Tribunal del Distrito Norte de California, con sede en Oakland, decidió a principios de este mes que el caso, por su naturaleza compleja y las cuestiones de hecho en disputa, deberá ser resuelto por un jurado popular. La vista está programada para el próximo abril. Si el jurado determina la responsabilidad de las empresas, Musk podría solicitar, además de la compensación económica por daños, sanciones punitivas y posibles medidas cautelares, aunque el escrito no especifica la naturaleza exacta de estas últimas.