El condado de Palm Beach, en Florida, donde reside el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aprobado una moratoria de emergencia para frenar durante un año la construcción de centros de datos de inteligencia artificial. La medida se ha adoptado a pesar de que el mandatario ha expresado públicamente su apoyo a este tipo de instalaciones. Los comisionados del condado han aprobado por unanimidad prohibir durante un año la instalación de centros de datos con una demanda eléctrica pico de 50 megavatios en la región, donde Trump tiene su residencia en Mar-a-Lago. La normativa establece que, mientras la moratoria esté en vigor, el condado no aceptará, tramitará ni aprobará ninguna solicitud relacionada con la zonificación de un centro de datos a gran escala, ni ninguna enmienda al Plan General que esté vinculada a ello.
Esta decisión se suma a las moratorias que ya han aplicado al menos un centenar de localidades de Estados Unidos y que quince estados han implementado o están analizando, según datos del Instituto Brookings. La medida responde a la creciente oposición de los vecinos a este tipo de instalaciones, que consumen grandes cantidades de energía y agua y que generan preocupaciones por su huella ambiental. La moratoria de Palm Beach es una de las más destacadas por su vinculación directa con el presidente Trump, que ha defendido abiertamente estas infraestructuras.
El caso del 'Proyecto Tango'
La moratoria se ha aprobado después de las movilizaciones de los vecinos contra el Proyecto Tango, un proyecto que pretende construir un centro de datos de IA en Palm Beach. El proyecto, de unas 80 hectáreas, se situaría en un radio de 17 kilómetros donde viven 130.000 personas y donde hay 40 escuelas y 15 iglesias. Los habitantes han expresado preocupaciones relacionadas con el ruido, la contaminación, el consumo de agua y el consumo eléctrico. Los vecinos señalan que los centros de datos ya consumen más del 4% de la energía eléctrica de Estados Unidos y que esta cifra podría crecer un 133% hasta 2030, según datos del Pew Research Center. Estos datos han alimentado la inquietud de las comunidades afectadas, que temen que la instalación de nuevas infraestructuras de este tipo empeore su calidad de vida e incremente la presión sobre los recursos naturales. El movimiento vecinal ha conseguido detener temporalmente el proyecto y ha puesto de manifiesto la tensión entre el desarrollo tecnológico y la protección de las comunidades locales.
La moratoria da un año de margen para que las autoridades del condado analicen el impacto de los centros de datos y establezcan las condiciones en que se podrán construir en el futuro. La oposición contra los centros de datos de IA crece antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Los demócratas han hecho campaña con promesas de regular la inteligencia artificial, y algunos republicanos también han señalado que interrumpirían la construcción de estas instalaciones. Sin embargo, el presidente Trump los ha apoyado públicamente. En una publicación en Truth Social el pasado agosto, Trump afirmó que "la única razón por la que las comunidades en todos los Estados Unidos no querrían centros de datos es si quisieran acabar siendo retrógradas y pobres", y sostuvo que "China no podría estar más contenta con este movimiento anticentros de datos".
Estas declaraciones reflejan la división de opiniones sobre el papel de los centros de datos en la economía y en la sociedad estadounidenses. Según una encuesta de PBS News, NPR y Marist, casi dos tercios de los votantes, el 65%, se oponen a los centros de datos en sus comunidades, y el 58% piensa que habrá un efecto "mayoritariamente negativo" con la construcción de estas instalaciones para compañías como Amazon, Google, Meta, Microsoft y OpenAI. Estos datos ponen de manifiesto que la preocupación por los efectos de los centros de datos sobre las comunidades locales es ampliamente compartida entre la población.