Catalunya continúa siendo el principal foco de incubación de empresas derivadas especializadas en tecnologías deep tech en el Estado. Según el último informe El ecosistema de spin-offs deep tech en España 2026, el territorio concentra el 28,6% del total. El estudio, elaborado por la Mobile World Capital y la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, identifica 1.014 compañías de este tipo activas en el conjunto del Estado, un 4,6% más que el año anterior. Estas empresas generan alrededor de 11.500 puestos de trabajo de alto valor añadido y facturan unos 1.132 millones de euros. El documento detecta un "cambio de tendencia" y señala que casi la mitad de las empresas derivadas nacidas el año pasado, concretamente el 42,6%, desarrollaron soluciones basadas en chips, computación e inteligencia artificial. Este dato refleja el peso creciente de estas tecnologías dentro del ecosistema y apunta hacia una especialización cada vez más marcada en ámbitos que están transformando la industria y los servicios.

Según el documento, Catalunya ha aumentado ligeramente su peso en el ecosistema estatal de empresas derivadas de tecnologías deep tech. El 28,6% supone cuatro décimas más que en la edición anterior, cuando representaba el 28,2%. Por detrás de Catalunya se sitúan Madrid, con el 20,2%; la Comunitat Valenciana, con el 10,3%; el País Vasco, con el 10%, y Andalucía, con el 9,8%. El estudio precisa que Catalunya tiene 236 spin-offs que emplean a 2.855 trabajadores. El jefe del área de transferencia tecnológica de la fundación Mobile World Capital Barcelona, Albert Mascarell, ha defendido que Catalunya lidera el ranking porque tiene unos "activos relevantes" y ha opinado que es "razonable" pensar que continuará haciéndolo en los próximos años.

La salud y la biotecnología, los ámbitos con más peso

Por ámbitos, el ecosistema estatal lo conforman empresas de la salud, biotecnología e innovación médica (42,3%), seguidas de los chips, la computación y la IA (31,7%). Estas dos especializaciones agregadas representan tres de cada cuatro empresas. A más distancia se sitúan los materiales, la manufactura y la industria avanzada (9,3% del total), seguidos de la energía, el clima y los recursos (8,8%), la robótica y los sistemas autónomos (4,3%) y el espacio, la conectividad y la seguridad (3,7%). El estudio apunta a que la financiación pública es "clave" en las primeras etapas de este tipo de empresas.

En concreto, un 45% de las compañías obtuvo dinero público como primera fuente de recursos. Un 35% recurrió a capital privado y un 10% combinó ambos tipos de financiación. En el 10% restante, "no ha sido posible determinar su procedencia". En total, las empresas derivadas de todo el Estado acumularon 2.887 millones de euros de financiación identificada.

Según el documento, el ecosistema tiene unos activos intangibles por valor de 1.340 millones de euros. Si se pone el foco en el origen, el "principal motor" de creación de empresas de base tecnológica son las universidades (65,4%). Los centros de investigación aportan un 18,2%, seguidos de los institutos de investigación sanitaria y los centros tecnológicos. Hay más de un centenar de compañías que tienen un origen compartido entre diversas instituciones, lo que, según los autores, pone de manifiesto la "creciente colaboración" entre agentes del sistema de innovación.