La Diputación de Barcelona ha puesto a disposición del personal al servicio de los gobiernos locales de la demarcación un documento con recomendaciones básicas para utilizar correctamente y de manera eficiente la inteligencia artificial generativa. Esta iniciativa se enmarca en el proyecto Local.iA, que forma parte de la propuesta estratégica de apoyo integral, diseñada para ayudar a las administraciones públicas en su proceso de transformación digital.

La inteligencia artificial generativa, basada en el análisis de grandes volúmenes de datos para crear contenidos originales como textos, imágenes, código, música o vídeos, empieza a ser utilizada con regularidad por entidades públicas y privadas, así como por la ciudadanía en general. Las administraciones locales de Barcelona también están iniciando su implantación con el objetivo de agilizar procesos internos y mejorar la atención a la ciudadanía, aprovechando el potencial de esta tecnología para hacer más eficientes los servicios públicos.

Para acompañar a los gobiernos locales en este proceso de incorporación tecnológica, el Gabinete de Innovación, Integridad y Transformación Digital Local de la Diputación de Barcelona ha creado el Decálogo del empleado público que utiliza la IA generativa. Este documento recoge principios clave y recomendaciones para utilizar la inteligencia artificial en el sector público con más seguridad, criterio y confianza, asegurando que su aplicación se realice respetando los valores y principios propios de la administración. El decálogo se presenta como una herramienta ágil y útil para conocer los principios básicos de la IA generativa y todo aquello que hay que saber para aplicarla correctamente en el ámbito de la gestión pública local.

El enfoque del documento se articula alrededor de tres grandes cuestiones: qué hay que tener claro antes de utilizar una herramienta de IA en el día a día laboral, qué deben hacer las organizaciones para poder usar la IA con tranquilidad y cómo pueden explicar los gobiernos locales a la ciudadanía el uso que hacen de esta tecnología, garantizando así la transparencia en la gestión pública.

Estas recomendaciones pretenden ayudar a los empleados públicos a comprender tanto las oportunidades como los límites de la inteligencia artificial, evitando riesgos asociados a la privacidad de los datos, la fiabilidad de los resultados o la posible generación de contenidos sesgados. El decálogo pone énfasis en la necesidad de mantener siempre la supervisión humana en los procesos que impliquen decisiones relevantes para la ciudadanía.

Un proyecto estratégico para municipios pequeños

Este decálogo se inscribe dentro del proyecto Local.iA, un conjunto de leyes, instrumentos, modelos y recursos de formación y asistencia pensado para ayudar a las administraciones públicas a desplegar la inteligencia artificial de manera responsable y ética. El proyecto forma parte de la estrategia Municipi360 de la Diputación de Barcelona, un servicio integral de apoyo que abarca ámbitos funcionales como el gobierno abierto, los servicios digitales, la gobernanza y la orientación al dato, las soluciones basadas en IA y la asistencia en materia de transparencia e integridad pública. Este servicio de apoyo integral está dirigido principalmente a los municipios con menos de 20.000 habitantes, que a menudo disponen de menos recursos técnicos y humanos para afrontar los retos de la digitalización. También se ofrece al sector público vinculado, consejos comarcales, mancomunidades, consorcios y entidades municipales descentralizadas de la demarcación de Barcelona.

El objetivo es garantizar que los entes locales de menor dimensión dispongan de los recursos y el conocimiento necesarios para incorporar la inteligencia artificial en su gestión cotidiana de manera segura, eficiente y transparente, aprovechando todo su potencial para mejorar los servicios que ofrecen a la ciudadanía. Con esta iniciativa, la Diputación de Barcelona quiere contribuir a reducir la brecha digital entre los diferentes municipios de la demarcación, asegurando que todas las administraciones locales, independientemente de su tamaño, puedan beneficiarse de las ventajas que ofrece la inteligencia artificial generativa. Al mismo tiempo, se busca promover un uso ético y responsable de esta tecnología, que ponga en el centro los valores de la transparencia, la integridad y el servicio público.