La mayoría abrumadora de padres con hijos en edad escolar o adolescente pide a los gobiernos que establezcan un marco legal para regular las empresas de inteligencia artificial. Así lo refleja una encuesta realizada en España, Dinamarca, los Países Bajos y Polonia por iniciativa de la organización norteamericana Common Sense Media, cuyos resultados han sido difundidos en la víspera de una conferencia internacional sobre IA y juventud en el Parlament danés. Según el sondeo, un 77% de los progenitores europeos consultados reclama normas específicas que pongan freno a las compañías tecnológicas. En el polo opuesto, solo un 14% de los padres confía en que estas empresas sean capaces de innovar de manera responsable sin necesidad de regulación externa.
El trabajo de campo revela un escepticismo profundo hacia el comportamiento de las firmas que desarrollan sistemas de inteligencia artificial. Así, únicamente un 8% de los padres cree que estas organizaciones priorizarán la protección de los menores en el diseño y la aplicación de sus herramientas. La desconfianza también se extiende a los adolescentes, entre los cuales solo un 27% confía en que las empresas cuiden de la seguridad de los jóvenes. Esta brecha entre los discursos institucionales de las compañías y la percepción ciudadana sitúa la cuestión de la supervisión pública en el centro del debate tecnológico actual.
La electricidad e internet como precedentes históricos
Dos de cada tres padres consultados consideran que la irrupción de la inteligencia artificial supondrá una transformación social tan profunda como la que comportaron la electricidad o la generalización de internet. A pesar de esta percepción de cambio de magnitud histórica, solo un 40% de los adultos declara confiar en que la IA acabará ayudando a la sociedad a largo plazo. La confianza aumenta significativamente entre los más jóvenes: un 59% de los adolescentes de entre 12 y 17 años se muestra optimista sobre el impacto positivo final de esta tecnología. Las diferencias generacionales también se manifiestan en el uso cotidiano: un 38% de los jóvenes emplea herramientas de IA cada día o la mayoría de los días, frente al 23% de los padres.
La encuesta pone sobre la mesa una aparente contradicción entre el interés por los sistemas inteligentes y la conciencia de sus riesgos pedagógicos. Casi uno de cada tres adolescentes afirma estar interesado en aplicaciones de IA que le faciliten el estudio. No obstante, un 78% de los jóvenes reconoce que es necesario aprender a pensar de manera crítica sin ayuda tecnológica. Más revelador aún: un 27% de los adolescentes admite que la IA hace que se sienta menos motivado para razonar por su cuenta. Esta tensión entre eficiencia aprendida y esfuerzo cognitivo propio se convierte en uno de los desafíos principales para el sistema educativo. Mientras la mitad de los jóvenes espera un impacto positivo de la IA en su proceso de aprendizaje, solo un 22% de los padres comparte esta visión.
Enseñar a utilizar la IA de forma responsable
A pesar de las diferencias en la confianza y las expectativas, padres e hijos convergen en un punto clave: la necesidad de que las escuelas asuman un papel activo en la formación tecnológica. Un 71% de los adolescentes y un 66% de los progenitores se declara partidario de que los centros educativos enseñen a utilizar la inteligencia artificial de manera responsable. Esta demanda compartida abre la puerta a la elaboración de políticas públicas con base curricular común, que podrían establecer un estándar transversal para el futuro uso práctico de estas herramientas en las aulas y más allá.
El estudio permite también una lectura por países, y los datos correspondientes a España muestran perfiles específicos. Un 48% de los adolescentes españoles declara sentir inquietud por su futuro económico a causa de la inteligencia artificial. Esta cifra es casi el triple de la registrada en Dinamarca, el país con el porcentaje más bajo.
Además, un 36% de los jóvenes españoles cree que la IA dificultará la búsqueda de empleo, la proporción más alta entre los cuatro estados analizados. Al mismo tiempo, un 59% de los adolescentes españoles piensa que los programas de IA tendrán un efecto positivo en el aprendizaje, otro récord en el conjunto de la muestra. Los padres españoles, por su parte, son los más convencidos (75%) de que la inteligencia artificial cambiará su vida de manera radical. El entusiasmo juvenil español por el largo plazo también destaca: un 63% confía en el impacto positivo de la IA y un 82% muestra interés en usar estas herramientas para el aprendizaje.