Roberto Centeno, yerno de Juan Roig, está detrás de un ambicioso proyecto para transformar los terrenos de la antigua central nuclear de Lemoiz, en Bizkaia, en una gran piscifactoría. A través de Aquacría Basordas, que se integrará en Sea Eight, la división acuícola del grupo Atitlan, prevé invertir 170 millones de euros durante los próximos diez años con el objetivo de producir hasta 3.000 toneladas de lenguado al año en una instalación de 46.600 metros cuadrados. El proyecto también calcula la creación de unos 200 empleos entre puestos de producción, investigación, construcción y servicios auxiliares.
La instalación tendrá capacidad para desarrollar todo el proceso de producción, desde la eclosión de los huevos y la cría de las larvas hasta el engorde de los peces, su procesado y su preparación para llegar al mercado, avanza el diario La Razón. Una de las claves estará en la forma de criar los peces. En lugar de utilizar jaulas instaladas directamente en el mar, el proyecto apuesta por un sistema de producción en tierra basado en la recirculación del agua. El sistema RAS permitirá tratar y reutilizar hasta el 97% del agua empleada en la instalación. El agua marina será sometida a distintos procesos de filtrado y tratamiento para mantener unas condiciones adecuadas para los peces y volver después al circuito.
Este modelo permitirá controlar de forma mucho más precisa las condiciones en las que crecerán los lenguados. La temperatura, el nivel de oxígeno y la calidad del agua estarán sometidos a una vigilancia constante. La instalación también contará con sistemas para tratar los efluentes y gestionar los residuos generados durante el proceso. La idea es conseguir una producción estable y a gran escala, reduciendo al mismo tiempo la necesidad de renovar continuamente el agua.
El proyecto contará con el apoyo científico y tecnológico de AZTI, que trabajará en ámbitos como la alimentación de los peces, la sanidad, la genética, el bienestar animal y la trazabilidad. El control de todas estas variables será fundamental para que la instalación pueda alcanzar las cifras de producción previstas y mantener la calidad del pescado durante todo el ciclo.
El calendario previsto sitúa en 2027 el comienzo de la primera fase de las obras. Los primeros ejemplares comenzarían a criarse en 2029 y la previsión es que el producto llegue al mercado alrededor de 2031. Antes, el proyecto tendrá que completar las distintas autorizaciones necesarias, incluidas las relacionadas con el impacto ambiental de las instalaciones y su actividad en el entorno costero.
La elección de Lemoiz aporta además un fuerte componente simbólico al proyecto. La central nuclear se construyó hace décadas, pero nunca llegó a producir electricidad. El abandono de la instalación dejó en la costa vasca un enorme complejo industrial sin el uso para el que había sido diseñado. Ahora, sus terrenos y su acceso al mar vuelven a estar vinculados a una actividad industrial, aunque completamente distinta.
La iniciativa público-privada presentada por el Gobierno Vasco plantea así una segunda vida para el antiguo emplazamiento nuclear. Si se cumplen los plazos y las previsiones de inversión, Lemoiz podría pasar de ser una infraestructura energética que nunca llegó a funcionar a convertirse en una de las mayores instalaciones terrestres de producción de lenguado.
