Las dificultades de acceso a una vivienda asequible se han convertido en uno de los principales obstáculos para la expansión de las pequeñas y medianas empresas en Catalunya. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio elaborado por el Observatori de la Pime de Catalunya y presentado por Pimec y el Col·legi d'API de Barcelona. El informe, que ha encuestado a cerca de 400 empresas, constata que la mitad del tejido empresarial catalán ha visto limitada su capacidad de crecimiento a causa de los problemas de acceso a la vivienda y de movilidad de sus trabajadores. El presidente de Pimec, Antoni Cañete, ha alertado de que hay puestos de trabajo que no se pueden cubrir porque no hay vivienda disponible o porque su coste hace inviable la contratación.

El estudio revela que el 28% de las empresas ha renunciado a ampliar plantilla, un 16% ha aplazado proyectos de inversión y un 13% ha descartado abrir un nuevo centro de trabajo. Estas decisiones, que tienen un impacto directo sobre la capacidad de generar riqueza de las empresas, ponen de manifiesto la magnitud del problema. Según el presidente del Observatori, Oriol Amat, el mercado laboral real se hace pequeño y la consecuencia es que esto afecta a la capacidad de generar riqueza de las empresas. La situación es especialmente grave en las zonas con mayor actividad económica, donde la demanda de vivienda es más elevada.

El 63% de las empresas tiene dificultades para cubrir vacantes

La encuesta revela que el 63% de las empresas tiene dificultades para cubrir vacantes, y tres de cada cuatro aseguran que necesitan más tiempo que hace dos años para incorporar nuevos trabajadores. El problema afecta especialmente a los puestos de trabajo presenciales y con retribuciones medias y bajas. El estudio señala que el 67% de las empresas se ha encontrado con candidatos que se han echado atrás después de recibir una oferta laboral por cuestiones relacionadas con la vivienda.

Este porcentaje, que evidencia el impacto de la crisis residencial sobre el mercado laboral, es especialmente elevado entre los trabajadores jóvenes. Entre los factores que dificultan la contratación, el informe señala los trayectos demasiado largos o caros (31%), la mala conexión con el transporte público (28%) y la falta de pisos asequibles o el coste de vivir cerca del puesto de trabajo. El presidente del Observatori ha remarcado que el problema del desplazamiento va relacionado con el de la vivienda, y que las empresas se encuentran con dificultades para atraer talento en zonas donde la oferta residencial es insuficiente. Esta situación, que afecta especialmente a las pymes, que tienen menos capacidad para organizar sistemas de transporte o viviendas empresariales, limita su capacidad de crecimiento.

La tensión residencial también tiene un impacto directo en los costes laborales de las empresas. El 57% de las empresas asegura haber asumido sobrecostes durante procesos de contratación por problemas vinculados a la vivienda o los desplazamientos, con un coste extra medio de 5.500 euros anuales por trabajador. Estos sobrecostes, que incluyen gastos de transporte, ayudas al alquiler o incentivos para la movilidad, suponen una carga adicional para las pymes, que ya operan con márgenes reducidos. El estudio también muestra que el 82% de las empresas percibe que la problemática residencial genera presión al alza sobre los salarios.

Esta presión, que se ejerce especialmente en las zonas con más tensión inmobiliaria, contribuye a aumentar los costes laborales y a reducir la competitividad de las empresas. El presidente de Pimec, Antoni Cañete, y la presidenta del Col·legi d'API de Barcelona, Montserrat Junyent, han pedido un Pacto Transversal por la Vivienda que incluya medidas como el incremento de la inversión pública hasta el 0,7% del PIB, la movilización de suelo para vivienda asequible y social, el refuerzo de la colaboración público-privada y la simplificación de los trámites administrativos. Oriol Amat ha reclamado un cambio en el marco mental de las políticas de vivienda para priorizar la construcción asequible en las zonas con actividad económica. Sin vivienda a un precio asumible, ha advertido, se generan más problemas de competitividad que ya afectan al tejido empresarial.