La Comisión Europea ha elevado el tono contra Meta, acusándola de restringir de manera abusiva el acceso a su plataforma de mensajería WhatsApp para empresas desarrolladoras de inteligencia artificial competidoras, como por ejemplo ChatGPT o Copilot. La escalada del conflicto se fundamenta en la nueva política de la compañía, anunciada en octubre del año pasado, que limita de manera selectiva el uso de WhatsApp Business a aquellas empresas terceras que tienen los servicios de IA como producto principal y central de su negocio.
Esta medida establece que los competidores directos de Meta en el sector estratégico de la inteligencia artificial solo podrán utilizar la API de la plataforma para cubrir funciones consideradas por la misma empresa como auxiliares o de soporte, una distinción que, según las autoridades de Bruselas, resulta arbitraria y potencialmente violadora de las estrictas leyes europeas de defensa de la competencia y del mercado único digital. El ejecutivo comunitario ha argumentado que su intervención preventiva tiene como objetivo evitar que Meta "cause un perjuicio grave e irreparable" a la estructura de mercado emergente en el campo de las inteligencias artificiales generales.
El aviso oficial, notificado a la multinacional este lunes, no es un hecho aislado, sino que nace directamente de una investigación en profundidad que la Comisión abrió de manera oficial en diciembre pasado, después de recibir múltiples quejas y solicitudes de análisis por parte de diversos actores del sector. Ya en el momento del anuncio de esta investigación, las autoridades de Bruselas emitieron una primera advertencia pública a Meta sobre las posibles irregularidades y las consecuencias legales de su nueva política, señalando que, como resultado de esta, "es posible que se impida a los proveedores de IA competidores que puedan comunicarse con sus clientes a través de WhatsApp", una herramienta de comunicación masiva y básica para muchos usuarios.
Una posición dominante y "prácticamente hegemónica"
La Comisión Europea ha expuesto sus conclusiones preliminares con una claridad y una dureza notables. El organismo concluye, tras el análisis elaborado, que "Meta ocupa una posición dominante, prácticamente hegemónica, en el mercado del Espacio Económico Europeo (EEE) en lo que respecta a las aplicaciones de comunicación para consumidores". Este dominio no es cuestionado ni por la compañía ni por los expertos del sector. Lo que ahora pone de relieve la Comisión es la posibilidad de que la empresa "esté abusando de esta posición dominante a la hora de denegar el acceso o limitar el acceso a WhatsApp a otras empresas, incluidos los asistentes de IA de terceros". Este abuso, según su visión, se materializa en el establecimiento de condiciones discriminatorias basadas en la naturaleza del negocio de la empresa solicitante.
La postura de Bruselas se fundamenta en una comprensión muy específica del valor estratégico de WhatsApp en el ecosistema digital actual. El ejecutivo comunitario identifica la plataforma como "un importante, si no crítico, punto de entrada para que los asistentes de IA de uso general lleguen e interactúen con los consumidores finales". En un contexto en el que la penetración de WhatsApp es casi universal y su función de canal de comunicación empresarial está consolidada, restringir su acceso a los competidores puede suponer, en la práctica, levantar una barrera de protección alrededor del mismo negocio de IA de Meta.
Por este motivo, la Comisión considera imprescindible y urgente adoptar medidas cautelares para evitar el riesgo de que se produzcan "daños graves e irreparables a la competencia" mientras dura la investigación de fondo. Su evaluación inicial señala que "la conducta de Meta corre el riesgo de crear barreras a la entrada y a la expansión, y de marginar irremediablemente a los competidores más pequeños e innovadores en el mercado emergente y dinámico de los asistentes de IA de uso general", lo que iría en contra de los objetivos de innovación y pluralidad que persigue la Unión Europea.
En la misma línea, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea responsable de la política de competencia, Teresa Ribera, ha sostenido en declaraciones recogidas en el comunicado que las instituciones europeas deben "garantizar y velar activamente" por una competencia efectiva y libre en un campo "tan vibrante, estratégico y de futuro" como el de la inteligencia artificial. "Esto significa, en términos claros, que no podemos permitir en ningún concepto que compañías tecnológicas dominantes aprovechen ilegalmente su posición de fuerza en mercados consolidados para conseguir ventajas desleales y asfixiar la competencia en mercados emergentes adyacentes", ha añadido, dejando patente el enfoque ofensivo de la Comisión para defender la libre competencia en la transición digital.
No obstante, es importante precisar que el envío de este aviso formal y la solicitud de medidas provisionales por parte de la Comisión no prejuzgan ni anticipan el resultado definitivo de la investigación de fondo, que continúa su curso. A partir de ahora, Meta dispone de un período de tiempo, que Bruselas no ha detallado públicamente, pero que suele ser breve en este tipo de procedimientos urgentes, para presentar su respuesta escrita y sus argumentos jurídicos y técnicos ante las preocupaciones concretas del ejecutivo comunitario.
El procedimiento provisional se mueve en una vía acelerada, paralela a la investigación principal. Es también relevante destacar que el caso concreto afecta a todo el Espacio Económico Europeo con la excepción significativa de Italia, donde las autoridades nacionales de la competencia ya impusieron medidas provisionales similares a Meta en diciembre de 2025 tras una investigación propia, estableciendo así un precedente directo sobre el que ahora construye su acción la Comisión Europea.