Telefónica e Indra estudian la posibilidad de crear una sociedad conjunta para desarrollar servicios de computación en la nube soberana. Esta iniciativa se sitúa todavía en una etapa preliminar y su finalidad sería ofrecer servicios gestionados con tecnología e infraestructura mayoritariamente europea. Hay que tener presente que este tipo de acuerdos requieren un proceso de negociación que puede alargarse en el tiempo, y que la fase en que se encuentran las conversaciones no garantiza que finalmente se materialice ninguna entidad conjunta. Las fuentes consultadas no han concretado plazos ni han detallado el alcance exacto de la eventual colaboración, más allá del objetivo general de desarrollar servicios de nube con un componente europeo destacado.
La razón de ser de esta posible alianza, según han avanzado Bloomberg y Europa Press, responde a las demandas de soberanía tecnológica e independencia digital que impulsa la Unión Europea. El proyecto estaría dirigido especialmente a administraciones públicas, gobiernos e infraestructuras críticas, colectivos para los que la UE quiere garantizar que los datos permanezcan bajo control comunitario y no dependan de proveedores establecidos fuera del marco normativo europeo.
Este planteamiento se enmarca en una tendencia más amplia dentro de la Unión Europea, que en los últimos años ha ido reforzando su atención hacia la protección de la información crítica y hacia la reducción de la dependencia de tecnologías desarrolladas en otras regiones del mundo. La computación en la nube se considera un ámbito estratégico porque afecta tanto al sector público como al tejido productivo, y por eso las instituciones comunitarias han ido adoptando medidas encaminadas a garantizar que los datos críticos se gestionen bajo parámetros europeos.
Las conversaciones, todavía exploratorias
Desde Indra han explicado que las conversaciones con Telefónica se encuentran en una fase exploratoria, en la que se evalúa si existen oportunidades lo suficientemente relevantes en este terreno. La compañía también ha subrayado que la colaboración entre ambas empresas es una práctica habitual, lo que permite entender esta iniciativa como una prolongación de la relación que ya mantienen en otros ámbitos. Telefónica, por su parte, ha preferido no hacer declaraciones sobre el tema y ha declinado pronunciarse públicamente. Este mutismo por parte de una de las partes implicadas es habitual en operaciones que se encuentran en fase exploratoria, dado que las compañías cotizadas suelen limitar sus manifestaciones públicas sobre proyectos no confirmados para evitar generar expectativas que luego no se puedan cumplir.
El enfoque se enmarca en el contexto de la futura Ley de Desarrollo de la Nube y la IA de la UE, que dará preferencia a los proveedores locales a la hora de gestionar información confidencial o sensible. La residencia de los datos hace referencia a la ubicación física donde estos se almacenan y se procesan, mientras que el control tiene que ver con quién puede acceder a ellos y bajo qué condiciones jurídicas. Ambos aspectos son especialmente relevantes para las administraciones públicas, que gestionan información de ciudadanos y pueden estar sujetas a exigencias legales específicas en cuanto a la protección de estos datos.
La propuesta prevé que la mayor parte del despliegue se realice con tecnología europea. Solo se prevé la compra externa de procesamiento gráfico especializado, las GPU, en aquellos casos en que no existan alternativas equivalentes dentro de la Unión Europea. Esta excepción responde a que el hardware especializado en procesamiento gráfico tiene un papel central en el desarrollo de la inteligencia artificial y en otras cargas de trabajo intensivas, y el mercado de estos componentes está concentrado en un número reducido de fabricantes a escala mundial. La voluntad de priorizar la tecnología europea no excluye, sin embargo, que se puedan establecer acuerdos con proveedores de otras regiones cuando no exista una alternativa comunitaria viable, tal como recoge el planteamiento descrito por las fuentes consultadas.
Un precedente en ciberseguridad
Esta iniciativa no sería la primera colaboración entre ambas compañías. El pasado mes de abril ya se supo que Telefónica e Indra estudiaban trabajar juntas en ciberdefensa y ciberseguridad, siguiendo un modelo similar al del consorcio Tess Defence, que controla la firma de defensa y tecnología. Este antecedente indica que ambas empresas ya han explorado vías de cooperación en ámbitos relacionados con la seguridad y la defensa digital, terrenos en los que la soberanía tecnológica también tiene un peso destacado. Un factor relevante en este contexto es la participación del Estado en ambas empresas a través de la SEPI. En Indra, esta participación alcanza el 28%, lo que la convierte en su principal accionista. En Telefónica, la SEPI tiene un 10% y forma parte del grupo de los tres socios de referencia, junto a STC y Criteria.
Esta presencia pública hace prever que cualquier alianza entre ambas compañías contaría con el visto bueno del Gobierno. La coincidencia del Estado como accionista relevante en ambas compañías añade una dimensión institucional al proyecto, dado que las decisiones estratégicas de ambas empresas pueden estar influidas por criterios de política industrial y tecnológica. En este sentido, una entidad conjunta orientada a la nube soberana encajaría con los objetivos declarados de las instituciones europeas y con las líneas de actuación que el Gobierno ha ido impulsando en materia de digitalización y autonomía tecnológica.