Shakira ha liquidado la empresa Fire Rabbit, con la que gestionaba activos inmobiliarios y que tenía su sede social en la residencia de Esplugues de Llobregat donde vivía con el exfutbolista Gerard Piqué hasta que se separaron hace cuatro años.
Precisamente, Fire Rabbit era propietaria del 50% de esta mansión de Esplugues. En las cuentas de 2021, las últimas consultables, declaraba un patrimonio neto de 6,67 millones de euros.
A raíz de la separación con Piqué, Shakira se estableció en Miami y ha ido desmantelando, poco a poco, su estructura empresarial en Catalunya. Hace dos años, extinguió la sociedad holding She Wolf Investment, también con sede en su antigua casa de Esplugues, y ahora ha hecho lo mismo con Fire Rabbit, que creó en 2012. Sin embargo, todavía mantiene Global Golden Tour, también con sede en Esplugues, con la que había organizado giras musicales, si bien ahora utiliza otras sociedades para esta actividad.
Según consta en el boletín del Registro Mercantil (BORME) de este martes, como liquidadores de Fire Rabbit aparecen la propia Shakira y el abogado barcelonés Enrique Pecourt, que eran sus últimos administradores solidarios. Actualmente, esta sociedad ya está extinguida.
Cuando se separó del exfutbolista del Barça, Ferran Vilaseca —hombre de confianza de Piqué, director jurídico de su holding empresarial Kosmos y presidente del FC Andorra— cesó como administrador de Fire Rabbit y, en su lugar, se nombró al abogado Enrique Pecourt —su hermano Jorge Pecourt fue uno de los asesores de Lionel Messi en sus pleitos con Hacienda—.
Shakira ha ido rompiendo lazos con Barcelona desde que se estableció en Miami con sus dos hijos. Incluso, a raíz de su última gira musical por Europa, prefirió montar su base en Madrid. Controla sociedades en varios países, como Luxemburgo, donde se encuentra Caroe Diem Corp SARL, que era la matriz de la catalana She Wolf Investment.
Pulso con Hacienda
En mayo pasado, la Audiencia Nacional le dio la razón y ordenó a Hacienda que le devolviera 60 millones de euros. Este largo pleito ha transcurrido por dos vías diferentes: la penal, donde la célebre cantante asumió la culpa hace años; y la administrativa, en la que se impuso a la Agencia Tributaria española. La Audiencia Nacional concluyó que la cantante no era residente fiscal en España en 2011 y anuló las sanciones impuestas.
Días antes de esta última sentencia, un juzgado de Barcelona archivó otro procedimiento penal contra la cantante colombiana por un presunto fraude de 6,6 millones de euros.
Sobre estos procedimientos, el abogado estadounidense Robert Amsterdam, fundador del despacho Amsterdam & Partners LLP, aseguró que el caso de Shakira “es el mejor ejemplo de cómo Hacienda extorsiona a los ciudadanos” y acusó al organismo recaudador de actuar “como una mafia”.