La compañía Semillas Fitó ha liderado el proyecto Fabafood destinado al desarrollo de una variedad de haba para la obtención de concentrados proteicos y formulación de nuevos alimentos plant-based. El objetivo principal es la selección de variedades de haba óptimas para la fabricación de concentrados de proteína y su utilización como análogos de alimentos.

La centenaria empresa Fitó, especializada en la investigación, desarrollo y comercialización de semillas para cultivos, ha trabajado con Alifarma y BDF Ingredients en el proyecto para diversificar los cultivos y reducir la dependencia de las importaciones de proteína vegetal, mientras apuestan por la producción local y la sostenibilidad. El haba es "un cultivo tradicional mediterráneo con un elevado potencial para la industria que presenta ventajas frente a las principales materias primas utilizadas actualmente en la producción de proteínas vegetales: la soja y el guisante", detalla Juan Jesús Narváez, Operational Excellence & Sustainability Manager de Fitó,

El proyecto, en el que han trabajado durante tres años, entra ahora en una nueva fase: la creación de la empresa Favana Foods, participada por los tres socios. Por medio de Favana Foods se impulsará la producción y comercialización posterior de concentrados proteicos de haba y sus aplicaciones alimentarias. El consorcio calcula tener una capacidad de producción de 6,2 millones de kilogramos anuales de proteína de haba. "La iniciativa representa un modelo innovador de colaboración empresarial que integra toda la cadena de valor, desde la producción agrícola hasta la transformación industrial y la comercialización final", destaca Narváez.

El president de Semillas Fitó, Eduard Fitó, és membre de la cinquena generació de la familia Fitó. Foto: Carlos Baglietto
El presidente de Semillas Fitó, Eduard Fitó, es miembro de la quinta generación de la familia Fitó. Foto: Carlos Baglietto

Durante la primera fase del proyecto, Fitó seleccionó las variedades de su catálogo con mejor potencial, evaluando criterios clave como el nivel de proteína, la apariencia del grano y una baja concentración de factores antinutricionales (compuestos que pueden afectar la digestión o la absorción de nutrientes). Para la investigación, el proyecto Fabafood ha contado con el apoyo de ACCIÓ, mediante 250.000 euros de la línea de subvenciones para proyectos de I+D empresarial.

Por su parte, BDF Ingredients y Alifarma diseñaron los procesos industriales para transformar la haba en ingredientes alimentarios. Gracias a ello, se han obtenido concentrados proteicos con una capacidad de retención de agua y una textura equiparables a las de la soja o el guisante, ideales para crear productos con consistencia similar a la de la carne. De hecho, ya se han desarrollado los primeros alimentos y productos finales utilizando este almidón de haba como base, que incluyen desde análogos de carne y pescado hasta sopas, bebidas vegetales, repostería y sustitutos del huevo.

Las conclusiones de la investigación destacan el haba como una alternativa muy competitiva: es más sostenible que la soja -gracias a ser un cultivo de proximidad- y más resiliente que el guisante por su buena adaptación al clima europeo. Todo ello, manteniendo un perfil nutricional excelente (con más de un 30% de contenido proteico) y unas propiedades organolépticas muy atractivas para la industria alimentaria.