El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha defendido el compromiso de la compañía con Venezuela y ha destacado la importancia de su actividad en el país sudamericano. En el marco de un foro informativo, el directivo ha señalado que la situación social y económica de Venezuela empieza a mejorar tímidamente y que la producción de hidrocarburos, que constituye la principal fuente de ingresos fiscales del país, está en aumento. Repsol opera en Venezuela desde 1993 y, según Imaz, la compañía está "completamente comprometida" con el país. Este compromiso se traduce en inversiones y en la voluntad de seguir produciendo el gas que sostiene el sistema eléctrico venezolano, a la vez que se trabaja para incrementar la producción de hidrocarburos.
Imaz ha subrayado que Repsol, conjuntamente con la italiana Eni, produce el 60% del gas que garantiza la estabilidad del sistema eléctrico de Venezuela. El directivo ha calificado esta contribución como "muy importante" y ha remarcado que sin esta producción se habrían producido situaciones humanitarias graves. Esta función es especialmente relevante en el contexto de la fragilidad energética e infraestructural que afecta al país. El campo de gas Cardón IV, operado al 50% por Repsol y Eni, suministra gas a la planta termoeléctrica del estado Zulia, una de las principales fuentes de energía de la región occidental de Venezuela. La producción en este campo se ha incrementado en los últimos años, pasando de 300 millones de pies cúbicos diarios a más de 500 millones.
El contexto político y económico
Imaz ha vinculado la mejora de la situación en Venezuela con la intervención de Estados Unidos y la detención del expresidente del país, Nicolás Maduro. Según el directivo, estos acontecimientos "abrieron la puerta a una Venezuela mejor". La compañía confía en que la estabilización política y económica permita aumentar la producción de hidrocarburos, que es la principal fuente de ingresos del país. Sin embargo, el contexto sigue siendo complejo. La producción de petróleo en Venezuela, que llegó a superar los 3 millones de barriles diarios, se encuentra alrededor de los 800.000 barriles, una recuperación notable respecto a los mínimos históricos, pero todavía lejos de los niveles anteriores a la crisis. Las sanciones internacionales, la falta de inversión y el deterioro de las infraestructuras han limitado la capacidad productiva del país.
La posición de Repsol en Venezuela se enmarca en la estrategia de la compañía de mantenerse en países con reservas de hidrocarburos, a pesar de las dificultades políticas y económicas. Imaz ha defendido que la inversión en el país es parte de una estrategia para garantizar ingresos fiscales y contribuir a la estabilidad. El directivo ha insistido en que la compañía está dispuesta a seguir invirtiendo mientras las condiciones lo permitan. Repsol opera en varios proyectos en Venezuela, incluyendo campos de gas y petróleo, y mantiene alianzas con la compañía estatal PDVSA.
La producción conjunta de hidrocarburos representa una parte significativa de la actividad de la compañía en América Latina. La compañía también ha manifestado su interés en participar en la reactivación de campos de petróleo pesado en la región del Orinoco, donde se concentran las principales reservas del país, aunque el escenario actual de sanciones y falta de financiación ha limitado su desarrollo. La petrolera española ha defendido su presencia en Venezuela como parte de su estrategia de diversificación geográfica. La compañía, que ha reducido su exposición a determinados países en los últimos años, considera que Venezuela sigue siendo un mercado estratégico debido a sus reservas de petróleo. La producción de gas, que ha crecido en los últimos años, se ha convertido en uno de los pilares de la actividad de Repsol en el país.
